19.11.13

El funcionario acosado por Interior acabó con la carrera política del 'guía espiritual' del ministro

"Jaime Nicolás, el alto funcionario que tras 18 meses sin recibir trabajo ha denunciado por acoso laboral a Jorge Fernández Díaz, mantuvo un agrio enfrentamiento con Jaime Rodríguez Arana, ‘guía espiritual' del ministro del Interior, miembro del Opus Dei como él y, por aquel entonces, director del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).

 El conflicto provocó una reprimenda personal a Arana del titular de Administraciones Públicas de la época, Jesús Posada, y determinó su destitución pocos meses después.

La historia se remonta al año 2002. Rodríguez Arana, un catedrático especializado curiosamente en ética pública, transparencia y buen gobierno, se había granjeado cierto prestigio en el entorno monclovita del PP como teórico del centro político gracias al apadrinamiento de Fraga y de Romay Beccaría. 

Le precedía una fama de escritor infatigable hasta que Jaime Nicolás denunció el plagio al que eran sometidos sus trabajos por parte de Arana, quien los publicaba con su firma en revistas especializadas. Fue bautizado como "el plagiador del INAP" por su reiterada costumbre de apropiarse de la propiedad intelectual ajena.

El episodio truncó en buena medida la carrera política de Arana, que había sido subsecretario de Administraciones Públicas con Mariano Rajoy y Ángel Acebes. En la actualidad trabaja en el despacho de abogados Cremades & Calvo Sotelo y se dedica a asesorar a los letrados de la firma en su especialidad: el derecho administrativo.

Paralelamente a su dedicación al INAP, Rodríguez Arana desempeñaba otras tareas que le eran propias de su condición de numerario del Opus Dei. Supuestamente, consistían en la dirección de un grupo de meditación y oración de supernumerarios y simpatizantes de la Obra. Entre los primeros se encontraba el actual ministro del Interior.
Según confirmaron a este diario fuentes solventes conocedoras de las reuniones, Arana convocaba a través de su secretaria y con periodicidad mensual a un grupo más menos compacto de diputados -tanto del PP como de otros partidos- y secretarios de Estado, citas a las que ocasionalmente llegó a incorporarse algún periodista, hoy director de un medio nacional, y hasta el presidente de un club de fútbol. 

Fijo en las quinielas era Fernández Díaz, en aquel entonces secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, que con frecuencia se quedaba también a cenar. Los encuentros tenían lugar en la residencia de Rodríguez Arana, una casa del Opus situada en la madrileña calle de Villanueva."             (Público, 13/11/2013)

 
Jaime Nicolás Muñiz no es un empleado público cualquiera. Nivel 30 desde hace más de 25 años y con 40 de antigüedad, este alto funcionario se licenció en Derecho en Madrid y en Ciencias Sociales en la Universidad de Constanza (Alemania). 

Es administrador civil del Estado y letrado del Tribunal Constitucional. Hasta su cese en 2012  fue el director de gabinete y mano derecha del entonces presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente. Con anterioridad ejerció de asesor ejecutivo de la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil, dirigió el Centro de Estudios Superiores de la Función Pública, fue el responsable de Estudios y Prospectiva en RTVE y el subdirector de Investigación del Centro de Estudios Constitucionales, organismo que llegó a dirigir en funciones . Ponente, conferenciante, asesor en procesos de democratización, germanista, autor de decenas de estudios sobre constitucionalismo y gobernanza, su extenso currículo es casi inabarcable.

Tras el relevo en la presidencia del Consejo de Estado, a Nicolás Muñiz le correspondía por derecho regresar al Ministerio del Interior, trámite que se postergó artificialmente casi dos meses. Finalmente, fue destinado a la secretaria de Estado de Seguridad como vocal asesor y asignado a la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos (GIESE). Se le dio un despacho y comenzó a cumplir su jornada laboral. 

Lo que nadie le dio jamás fue trabajo, lo que le ha llevado a presentar el pasado 25 de octubre, 18 meses después de estar mano sobre mano, un recurso ante la Audiencia Nacional por violación de sus derechos fundamentales. (...)

"Una persona de su más inmediato entorno, tras contactar con él, me informó que había recibido órdenes tajantes de que no se me diera ni agua y que, con esa premisa, el secretario de Estado no podía hacer nada para ayudarme". La denuncia fue remitida por registro al secretario de Estado cinco días después. (...)"       (Público, 04/11/2013)

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