22.11.13

El momento siniestro en el que la UE afirma su derecho a intervenir directamente en el proceso democrático de un Estado miembro

"(...) Un partido de izquierda [Syriza], que aboga por denunciar al acuerdo de empréstito, crece rápidamente en las encuestas y sondeos de opinión: respondiendo eso, la Troika suspende el desembolso de los dineros del préstamo. 

Sin que casi nadie se percate, este episodio representa el momento siniestro en el que la UE afirma el derecho de su ejecutivo a intervenir directamente en el proceso democrático de un Estado miembro. Funcionarios no-electos de Bruselas cocinan un “derecho” a suspender unilateralmente un acuerdo internacional  e intraeuropeo de empréstito fundándose en sus propias estimaciones sobre qué partidos políticos resultaban o no “aceptables” para formar gobierno en un Estado miembro.
 
No se dejó al gobierno griego en funciones otra alternativa que la de suspender sus propios pagos a las instituciones y a los ciudadanos griegos. Hospitales, escuelas, salarios, pensiones… todo se contrajo muy rápidamente. 

Pero la preocupación de los bienpensantes se centraba exclusivamente en la deuda contraída por Grecia con nuestro… BCE. Ya saben, un año antes, en un malhadado intento por reforzar los bonos griegos, el BCE había los comprado a mansalva a precios muy, muy bajos. La estratagema fracasó, como la propia Grecia. 

No importaba: el BCE mantuvo esos bonos y esos bonos empezaron a vencer. Si no los hubiera comprado el BCE en 2010, habrían sido depreciados junto con el resto de los bonos en manos privadas unos meses antes, a comienzos de 2012. Pero no, el BCE no puede aceptar depreciaciones de los Estados miembros, porque eso viola su carta fundacional, que le prohíbe financiar a los Estados miembros.

 De modo que el gobierno griego en funciones, pasando a la economía social griega por el exprimidor, tenía que encontrar 5 mil millones de euros en unos días para pagar al BCE los bonos vencidos. Hay que recordar, empero, que la Troika ya no prestaba más, nadie prestaba ya más.

Lo que obviamente tenía que hacer Atenas en esas circunstancias era suspender los pagos de los bonos en manos del BCE. Pero eso era algo que Francfort y Berlín consideraban inaceptable. El Estado griego podía declarar una suspensión de pagos ante los ciudadanos griegos y no griegos, ante los fondos de pensiones, incluso ante los bancos, pero sus deudas con el BCE eran sacrosantas. Tenían que pagarse, pasara lo que pasara. 

¿Pero cómo? Eso es lo que terminaron presentando como “solución”: 

El BCE permitiría al gobierno griego la emisión de pagarés sin valor alguno (o, más precisamente, letras del Tesoro a corto plazo) que ningún inversor privado tocaría, y pasar esos pagarés a la insolvente banca griega. 

Los insolventes bancos griegos ofrecerían, entonces, esos pagarés al Sistema Europeo de Bancos Centrales (a través del llamado programa ELA [Emergency Liquidity Assistance] del BCE) como colateral para obtener ellos préstamos que, a su vez, podrían ellos ofrecer al gobierno griego, a fin de que Atenas pudiera pagar sus deudas… con el BCE. 

Si esto suena como un esquema Ponzi es porque es la madre de todos los esquemas Ponzi. Un carrusel de austeridad Ponzi que –interesantísimo asunto— deja tanto a los insolventes bancos griegos como al insolvente Estado griego un poco más… insolventes, al tiempo, de pasada, la población se hunde en una desesperación más y más honda. 

Y todo a fin de que la UE pueda guardar la apariencia de que sus necias reglas han sido respetadas.(...)"            ('La austeridad Ponzi en la Unión Europea: una definición y un ejemplo', de Yanis Varoufakis, Sin Permiso, 10/11/2013)

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