"El Banco de España publicó el martes los datos de morosidad
de bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros de
crédito que operan en nuestro país correspondientes al mes de septiembre
de 2013. La cifra agregada ascendió al 12,68% sobre el total de financiación crediticia concedida,
esto es, 187.830 millones de euros, el volumen más alto desde que el
supervisor compila estos datos.
Un número, en cualquier caso, sabido
toda vez que llega con posterioridad a que la gran mayoría de las
instituciones financieras españolas hayan hecho públicas sus cuentas
anuales a cierre del tercer trimestre. Para los que hicieron en su momento los deberes, no deberían suponer sorpresa alguna. Al contrario.
Porque,
si se estudian con detenimiento los balances depositados en la CNMV, no
es difícil concluir que este porcentaje oficial cercano al 13% que hace
que muchos se lleven las manos a la cabeza es, en realidad, sustancialmente superior.
Basta, simplemente, con llamar a las cosas por su nombre y desentrañar
los –burdos, en ocasiones– intentos de algunas entidades de enmascarar
la realidad. (...)
De hecho, falta, como señalábamos antes, referirse en puridad a las cosas. ¿Qué son si no los adjudicados
incobrables que sustituyen una financiación a priori rentable por una
fuente de gastos en mantenimiento, seguros e impuestos como las casas,
oficinas, naves o solares? Pues bien, en el gráfico anterior se puede
observar qué ocurre cuando nos vamos a lo que algún Servicio de Estudios
ha dado en llamar 'morosidad ampliada', que incluye esta partida.
Las alteraciones en los datos son significativas hasta el punto de que
sólo uno de los 5 grandes (excluido el Sabadell, en el que las cifras
pueden llevar a error por lo anteriormente comentado) se sitúa por
debajo del umbral del 16%, siendo especialmente relevante la modificación en el caso del Popular. ¿Una referencia válida para el resto del sector? (...)
El impacto de este crecimiento de los activos dudosos es una caída significativa de los niveles de cobertura
tanto general como inmobiliaria (más aún cuando en entidades como
Bankia o Santander el peso de la financiación problemática al ladrillo,
incluidos adjudicados, roza el 90% del total) en un entorno de presión
sobre la rentabilidad del stock de crédito, ausencia de nueva
producción, discusiones sobre el cómputo en capital de la deuda pública y
un coste del pasivo aún no normalizado en nuestra banca en comparación
con los competidores internacionales que limitan las posibilidades de
provisionamiento y recapitalización.
Si se añadiera, además, a
la ecuación la porción de refinanciaciones ‘buenas’ que no lo son… nos
iríamos fácilmente a umbrales del 17-18% de morosidad y a
umbrales preocupantemente bajos de protección..
Pero, ya saben, para ministerio y supervisor, el Brian de los Monty Phyton sigue siendo el modelo a seguir: Always look on the bright side of life. El problema está resuelto, el rescate concluido y aquí paz y después gloria.
La verdad verdadera es que la mora del sistema está más cerca del 17% que del 13%
y que, cuanto antes se reconozca pública y privadamente, menos
sobresaltos nos llevaremos con cada dato trimestral, con cada revisión
anual, con cada stress test ocasional. Y evitaremos así el
bíblico llanto y rechinar de dientes en la única reforma que, aun
incompleta, se da oficialmente por concluida.
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