"O sea, ¿resultado limpio, como sostiene Luis de Guindos? Digamos que
limpito. Porque esta segunda gran reconversión bancaria exhibe dos
agujeros negros, Catalunya Banc y Nova Caixa Galicia: si se hubieran
subastado en su momento no estarían deparando aún disgustos. Alguien/es
arrastró/a los pies.
Y sobre todo, porque la operación
cuesta un ojo de la cara. No por su financiación, pues el préstamo
europeo ha sido súper-generoso, a un tipo de interés baratísimo (0,5% de
media) y a muy largo plazo (doce años y medio). Sino por el tamaño del
desastre: habrá que devolver esos 41.300 millones europeos, que son la
gran parte de los 52.000 millones públicos inyectados: los otros 11.000
millones fueron españoles (suyos y míos).
Y el FROB ya dio por perdidos
en julio 36.931 millones. La mayoría, a costa del contribuyente y
algunos inversores de mayor cuantía y preferentistas, contra las
profecías oficiales de que el sector iba a absorber todo el coste.
De modo que aún pondremos más, ojalá no mucho más. Aunque sin rescate, el desastre habría derivado en catástrofe.
¿Cuánto más? Depende de si la limpieza fue un baldeo de cubiertas o
alcanzó todos los rincones. Y de cómo y cuándo se venza la crisis: a más
crecimiento económico, menos peligro. Mucho depende de cómo evolucionen
tres cuestiones muy peliagudas:
Primero, la morosidad (préstamos con cuotas impagadas), que llegó al
12,18% del total de los créditos en agosto, y que según Barclays
alcanzará el 14% por Navidad. Es una cifra brutal: antes se consideraba
que el umbral del 9% suponía el infierno. (...)
La incógnita yace en la dinámica de la post-recesión: si es
trepidante aumentará muy poco la morosidad; o disminuirá. Si va al ritmo
pronosticado por Bruselas para 2014 (0,5%, frente al 0,9% que previó
antes), nubarrones.
Segundo, la morosidad enmascarada mediante refinanciaciones (más
plazo, pago solo de intereses y no del capital...). El Gobierno y el
Banco de España han apretado las tuercas: sabemos que la banca tenía en
primavera 127.000 millones refinanciados y que la mitad son dudosos, por
lo que aumentaron las provisiones en 5.000 millones. ¿Suficientes? Nada
sabemos de la cuantía de las operaciones fuera de balance, de las
triangulaciones ingenieriles... Las hay. Algún día sabremos. Viscoso.
Y tercero: la deuda pública española en los balances. Aunque ha
mejorado un potosí para quienes la compraran en mínimos —lucen
plusvalías latentes del 30% al 40%— ¿cómo la considerarán las pruebas de
resistencia EBA-BCE del próximo otoño? Un terreno siempre ignoto." (
Xavier Vidal-Folch
, El País, 14 NOV 2013 )
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