"(...) ¿Qué opinión le merecen los augurios gubernamentales que sitúan a España en el comienzo de la recuperación económica?
Tras
tantos años de crisis, tantos brotes verdes, volvemos a ver cómo se
saluda con gran fanfarria cualquier dato que tomado aisladamente pueda
arrojar alguna interpretación positiva. Y todo ello para volver a lo
mismo. Pues bien, hay que ser honesto y dejarlo claro: no volveremos a
los niveles económicos de antes de la crisis.
Pero es que además, no se
ha estudiado lo que le ha pasado a este país, ni se han asumido
responsabilidades, ni se ha buscado a los responsables. Tomar conciencia
de nuestros males es el primer paso para intentar salir de esta
situación y, desde luego, esto no se está haciendo.
El dinero “a
espuertas” celebrado por Botín responde a la liquidez estadounidense que
busca la inversión en un país que se ha convertido en una ganga para la
especulación con pesadillas como la de Eurovegas. Las mejoras y los
beneficios seguirán siendo acumulados por las grandes empresas mientras
la sociedad en su conjunto seguirá siendo empobrecida.
¿Cuánto de coyuntural y cuanto de estructural tiene la crisis?
Yo
ya he sido testigo de tres burbujas inmobiliarias, lo que quiere decir
también burbujas financieras. Estamos viviendo el desastre de los ciclos
lógicos del capitalismo, donde tras la euforia especulativa, nos
encontramos con una depresión llena de deudas donde la receta que se
quiere aplicar es más de lo mismo.
El cambio debe venir por una
transformación cultural y no se producirá a través de una muda de
sombrero político a partir de opciones que de facto comparte, el mismo
esquema productivista y especulativo.
¿Qué proyección de futuro hace del capitalismo en España?
De
no lograr que se produzca un cambio sustancial, estamos abocados a un
neocaciquismo plagado de operaciones especulativas y macroproyectos
urbanísticos. Los políticos que nos han gobernado y gobiernan son
tributarios de las grandes constructoras que se han inflado a hacer
cosas sin sentido ni dimensión.
España se caracteriza más que por su
neoliberalismo por su neocaciquismo. Ni libre mercado ni mano invisible.
Aquí las estaciones del AVE se ponen lejos de las poblaciones para
favorecer crecimientos inmobiliarios que van a beneficiar a personas con
nombres y apellidos.
Todo ello hará que la crisis sea más larga y que
tienda a encadenar burbujas especulativas.(...)" (Entrevista a José Manuel Naredo, J. V. Barcia Magaz, La Marea, Rebelión, 19/11/2013)
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