"(...) Lo que más alucina de los resultados de la encuesta electoral que publicamos
es que todavía hoy, en una comunidad que se ha convertido en un ejemplo
mundial de corrupción, mala gestión y despilfarro, el PP sea capaz de
ganar las elecciones. (...)
Hablamos de una Generalitat valenciana que debe hasta
callarse, después de haber despilfarrado a manos llenas. Las cifras son
espeluznantes:
1.200 millones de agujero en Canal 9. Por comparar, la deuda de todas las demás televisiones autonómicas juntas apenas llega a los 500 millones.
1.200 millones enterrados en esa Ciudad de las Artes y las Ciencias una instalaciones tan caras como infrautilizadas. Este año, perderán 52 millones más.
300 millones en la Ciudad de la Luz, un megalómano estudio de cine que lleva más de un año cerrado.
300 millones en la Fórmula 1. La cifra es aproximada porque, en el colmo del abuso, la Generalitat se niega a dar los datos exactos.
Más de 350 millones para el fútbol.
La Generalitat valenciana es incapaz de pagar a sus propios
proveedores, pero es la propietaria directa o indirecta de la mayor
parte de los clubes de fútbol de la zona.
150 millones en el aeropuerto peatonal
mas famoso del planeta, el de Castellón. Más de dos años después de su
inauguración, el único avión que se ha visto por allí es el que corona
la estatua de Carlos Fabra, ese nuevo Ozymandias. Este año hay presupuestado otro medio millón más para arreglar las goteras del enorme edificio vacío. Solo en informes para el aeropuerto, la Generalitat gastó 17 millones.
15 millones al arquitecto Santiago Calatrava por una maqueta, por el proyecto de otro de esos edificios “emblemáticos” –cómo cambia hoy el significado de esa misma palabra–.
Alrededor de 3.000 millones por el agujero de la CAM, esa caja cuyos directivos planeaban fugarse con el dinero al Caribe.
30 millones en el saqueo de la empresa de aguas de Valencia, Emarsa.
El dinero se evaporó, despilfarrado en casas, hoteles de lujo y
prostitutas. ¿El resultado? Que hoy el canon del agua ha subido un 40%
para poder pagar aquella fiesta.
4.500 millones
en el Banco de Valencia, un dinero inyectado por el FROB antes de
vender la entidad por un euro y al que hay que sumar casi mil millones
más en otras ayudas. El presidente de Banco de Valencia –y de la también
quebrada Bancaj– era José Luis Olivas, expresidente de la Generalitat
tras la salida de Zaplana cuyo mayor mérito para el cargo fue no pelear
con Francisco Camps por continuar en ese sillón.
377 millones en Terra Mítica, un ruinoso parque de atracciones,
impulsado de aquella manera por Eduardo Zaplana, que después ha sido
vendido por la sexta parte de lo que costó.
12 de millones de euros en la visita del Papa, un dinero que sirvió también para engordar a la trama Gürtel a través de Canal 9.
Son solo algunos ejemplos. La lista completa es mucho más larga y al otro lado de la balanza están esas miles de familias a las que la Generalitat no paga,
esos colegios que no tienen ni para calefacción, esos proveedores a los
que deben más de un año, esos ciudadanos que sufrirán durante décadas
este agujero.
Decía el PP que había que situar a
Valencia en el mapa del mundo. Lo lograron. Hoy es el mayor parque
temático del despilfarro y la corrupción." (Ignacio Escolar, eldiario.es, 08/11/2013)
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