"(...) Sostenía Alemania que los meridionales dispararon contra sus propios
pies al estirar más el brazo que la manga y derrochar el dinero barato
facilitado por la era del euro en toda suerte de excesos. Cierto, pero
insuficiente, porque la responsabilidad nunca es solo del deudor, sino
también del acreedor: eran los bancos del Norte quienes financiaban los
desaguisados.
La consecuencia de aquella tesis era que los mediterráneos debían
seguir al pie de la letra las recetas de Gerhard Schröder en 2003, que
combatían el estancamiento anterior de la economía alemana: austeridad y
exportaciones.
Pero, como recuerda Martin Wolf (FT, 25-9) las
situaciones eran muy dispares: allá hubo recesión suave, aquí,
fortísima; allá déficits de la balanza de pagos del 1,7%, aquí,
superiores al 10%; allá, apenas deuda y facilidades para financiarla,
aquí, lo contrario; allá, fuerte demanda de sus exportaciones, aquí,
demanda con problemas... (...)
Lo que se cuestiona es que el éxtasis de las exportaciones, combinado
con un declive de las importaciones, arroje un superávit excesivo
(superior al 7% en 2012, y probablemente este año), que han criticado el
Tesoro de los EE UU, el FMI y ahora (con guante de seda) la Comisión
Europea.
Sostiene Bruselas que Alemania, y Luxemburgo y Holanda,
- 1) ostentan un superávit superior al techo acordado (del 6%), que es del todo injustificado;
- 2) que ese superávit, además de reflejar el ímpetu exportador es espejo de la débil demanda interna, aplanada por el exceso de ahorro / defecto de inversión;
- 3) que quizá refleje también “ineficiencias en la intermediación financiera”; y que
- 4) aúpa la posición externa de la eurozona a un superávit comercial (solía exhibir equilibrio) que empuja la apreciación del euro y perjudica a los países vulnerables, obligándoles a “esfuerzos superiores” para desapalancarse y recuperar competitividad. (...)
El superávit no lo aporta el ancho mundo genérico, sino Europa. La UE
absorbe entre el 65% y el 70% de las exportaciones alemanas. La eurozona
supone el 40% y el 85% de su saldo comercial positivo (Política Exterior, número 155). (...)
Antes del euro, en los noventa, Alemania ostentaba un superávit inferior
al 1%. El euro acabó con las revaluaciones del marco / devaluaciones
sureñas, que neutralizaban los incrementos de la exportación. Desde
entonces, desde 2001, la estabilidad monetaria generada por la moneda
única ha catapultado aquel superávit para situarlo desde 2001 siempre
por encima del 5%.
En 13 años el aumento del PIB generado por las ventas
a los socios europeos se acerca al billón de euros. [Dicho sea de paso,
a cambio, Berlín ha comprometido 122.000 millones de euros en los
rescates. Buen esfuerzo, sí. Pero ¿es antigermanismo proponerle que lo
aumente?]. (...)" (
Xavier Vidal-Folch
, El País, 14 NOV 2013)
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