"Después de un año de sequía, los presupuestos de la Generalidad para 2014 ya están sobre la mesa. (...)
El Ejecutivo autonómico ha recortado en sanidad, en educación, en
bienestar y en la mayoría de los servicios que venía prestando
tradicionalmente. Los funcionarios han perdido una paga, las becas han
menguado hasta su práctica desaparición, el PIRMI se ha reducido a casi
nada, mientras los farmacéuticos y otros proveedores hacen cola con sus
facturas en la mano dudosos de si algún día cobrarán.
(...) no han metido la tijera a fondo en el único lugar donde los recortes no
son ni demoledores ni definitivos: en ellos mismos. Un estudio detallado
del proyecto de presupuestos desvela que la Generalidad mantendrá en
2014 lo que en el argot político se ha dado en llamar chiringuitos, (...)
Quizá el más famoso de estos chiringos sea el Consejo del
Audiovisual de Cataluña (CAC). Es una entidad que se dedica a controlar
los contenidos que emiten las televisiones para ver si son o no
adecuados para el público. Tener una televisión decente costará a los
catalanes 5,2 millones de euros el año que viene. (...)
La mayor parte de ese dineral se dedicará a pagar la nómina de los 77
empleados del CAC y en particular de sus siete altos cargos, la mayoría
ex políticos, que recibirán una remuneración conjunta de 684.000 euros.
Lo que no falta en el presupuesto son consejos de este estilo. El de
Garantías Estatutarias (CGE), por ejemplo, nació en la época de José
Montilla (PSC) con idea de convertirse en una especie de Tribunal
Constitucional a la catalana.
En la vida real, nada tiene que ver el CGE
con el TC, pues este organismo solo se dedica a dictaminar si las leyes
del Parlamento autonómico se ajustan o no al Estatuto y la
Constitución, pero sus informes ni sos vinculantes ni tienen recorrido
alguno en el ordenamiento jurídico.
Esta falta de influencia no impide que el Consejo de Garantias
Estatutarias -que también da abrigo a algún antiguo político- vaya a
costar 3,1 millones de euros el año que viene, de los que un millón se
dedicará a pagar la nómina de los juristas de reconocido prestigio
y confesada afiliación política que lo componen.
Pero como el consejo
de estos expertos en derecho no es suficiente para la Generalidad, el
Gobierno autonómico catalán cuenta también con una Comisión Jurídica
Asesora, que ha sido presupuestada en 2,6 millones de euros.
También tendrán que dar buenos consejos los del Consejo Nacional de
la Cultura y las Artes (CoNCA), un organismo que nació en la época del
tripartito para convertirse en la repartidora de las subvenciones al
mundo de la cultura.
Cuando llegaron las vacas flacas, las ayudas
menguaron y del departamento de Cultura decidió otorgarlas directamente,
pero el CoNCA sobrevivió a su falta de funciones. El año que viene
seguirá existiendo, contará con 18 empleados y les costará a los
contribuyentes 1,1 millones de euros.
La burocracia cultural sale cara. La deportiva, también. El Consejo
Catalán del Deporte, que se dedica a "planificar y ejecutar la política
deportiva de la Generalidad bajo las directrices de la Secretaría
General del Deporte" supondrá un desembolso de 38 millones de euros para
las pseudo vacías arcas públicas en 2014.
La Generalidad mantiene
también un Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CAR), un "organismo que
apoya al deporte para que sea competitivo a nivel internacional". El
CAR está ubicado en Sant Cugat (Barcelona), cuenta con 81 empleados y
cuesta a la Generalidad 10,9 millones de euros.
Seguro que CiU maneja, como todos los partidos, encuestas electorales
que paga de su propio bolsillo. Sin embargo, no ha querido prescindir
del Centro de Estudios de Opinión (CEO), una especie de CIS catalán. El
CEO, que publica sondeos trimestrales, dispone de 19 empleados y de un
presupuesto de 1,3 millones para 2014.
Y en la misma línea de supervivencia, pese a ser un organismo de
discutida utilidad, se sitúa la famosa Oficina Antifraude de Cataluña
(OAC). La entidad nació de la mano de ERC bajo aquella noble filosofía
de "manos limpias". La idea era inmejorable, pero los resultados han
sido tan escasos, por no decir nulos, que son muchas las voces que
consideran inútil su continuidad.
Pero la OAC sigue ahí y le costará al contribuyente catalán el año
que viene 4,7 millones de euros. Un presupuesto en el que se incluirán
los continuos viajes de su personal al extranjero para participar en
conferencias internacionales contra la corrupción. (...)
El departamento de la Presidencia autonómica no será menos y también
tendrá su propio rinconcito para gastar en publicidad, protocolo y cosas
por el estilo. Según se desprende del proyecto de Presupuestos de 2014,
el presidente de la Generalidad, Artur Mas, dispondrá de 15,7 millones
para organizar "exposiciones, certámenes y otras actividades de
promoción", para ofrecer "atenciones protocolarias y representativas" y
para encargar "trabajos", o lo que es lo mismo, informes externos.
Además, la Secretaría de Comunicación, dependiente de Presidencia,
dispondrá de otros 378.000 euros para informes, de 409.000 euros para
exposiciones y de 288.000 para dedicar a publicidad. En conjunto, esta
Secretaría tendrá un elevadísimo presupuesto de 404,5 millones de euros,
de los que 225 millones se destinarán a la Corporación Catalana de
Medios Audiovisuales (CCMA), es decir, la entidad que gestiona TV3 y
Catalunya Ràdio.
Andreu Mas-Collell también ha podido reservar un dinerito para dos de
los proyectos intocables de CiU desde que los tiempos eran tiempos de
Jordi Pujol: el fomento de la lengua catalana y el intento de que Cataluña se sitúe en el mapa internacional.
Estas ambiciones no son baratas. La Dirección General de Política
Lingüística cuenta con un presupuesto de 23,6 millones. Parte de ese
dinero, 16 millones, se invertirán en el Consorcio de Normalización
Lingüística, la entidad que trata de normalizar a los habitantes de
Cataluña a través del aprendizaje del catalán. Este organismo tiene, a
su vez, un presupuesto propio de 27 millones de euros y su plantilla se
eleva a 706 empleados. (...)
El otro gran reto de CiU es dar a conocer Cataluña al mundo. Es un
proyecto urgente, porque una las ideas de Artur Mas para alcanzar la
independencia pasa por lo que él llama "internacionalizar el conflicto".
Para eso, cuenta con la Secretaría de Asuntos Exteriores y de la UE
cuyo presupuesto se elevará en 2014 a los 15,3 millones de euros, y con
Diplocat, que quiere ser el embrión de un futuro cuerpo diplomático
catalán y que costará 2,6 millones de euros en 2014.
Pero la política y la burocracia no son los únicos puntos débiles de
estos presupuestos que pretenden ser austeros. La Generalidad conserva
todavía un total de 183 empresas públicas (hasta 206 si contamos todo el sector público) que tienen presupuesto propio (...)" (Leonor Mayor, Crónica global, Jueves, 7 de noviembre de 2013)
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