"Hace ahora un año esta web de Economistas Frente a la Crisis publicaba un artículo
en el que se consideraba que el rescate total para la economía
española era altamente probable por la dificultad a la que se enfrentaba
el Tesoro para financiarse a tipos de interés sostenibles. (...)
Pero no fue necesario solicitar el rescate. El artículo escrito en esta
Web minusvaloró el efecto que el “I will do whatever it takes” de Draghi
tendría sobre los mercados. Sin desembolsar un solo euro, esas 6
palabras, más la especificación del programa de compra de bonos,
consiguieron una reducción de la prima de riesgo de 250 puntos básicos, y
lo que es más importante, disiparon los riesgos de ruptura del euro que
hasta entonces cotizaban alto.
Es un activo que debe resaltarse de la
actuación de Mario Draghi, es la prueba del poder de los banqueros
centrales. Es la prueba también de que los mercados no quisieron apostar
contra el BCE. Tal vez sean menos valientes de lo que parecían, aunque
la relajación de los plazos de la consolidación fiscal, el instrumento
letal de las políticas de austeridad, también contribuyera, sin duda, a
relajar las tensiones de los mercados.
(...) las autoridades europeas han calificado
como éxito el programa español y felicitan al Gobierno por su ejecución y
determinación en aplicar la condicionalidad asociada al rescate.
No me voy a detener aquí en los muchos
peros que se podrían poner a esa valoración, empezando por la
capitalización de los bancos, finalmente a costa de los contribuyentes y
de los tenedores de preferentes, siguiendo por el estrangulamiento del
flujo de crédito a la economía real, la fragmentación financiera, que
continúa, y finalizando por la inasumible tasa de paro, consecuencia en
parte de un sistema financiero disfuncional y todavía comatoso.
Y no me
detendré en ello porque el programa de rescate a la banca española ha
sido un éxito… si nos atenemos al objetivo que se buscaba, que está muy
claro a tenor de la regulación del instrumento de asistencia financiera del MEDE elegido para la recapitalización bancaria (...)
El objetivo era “preservar la estabilidad financiera de la zona euro en
aquellos casos en los que las causas de la crisis encuentran su origen
en el sector financiero”. En ningún caso el objetivo era facilitar el
crédito a las pymes, ni reducir el desempleo, ni siquiera reducir la
prima de riesgo. No. Sólo se trataba de garantizar que el sector
financiero se pudiese capitalizar a un coste inferior para el Estado.
La
línea de crédito al Gobierno de hasta 100.000 millones de euros ha
permitido la recapitalización y la condicionalidad asociada al rescate,
con la creación del banco malo y la transmisión de activos
inmobiliarios fallidos o de dudoso cobro a esta nueva sociedad de
gestión de activos (SAREB), ha reducido parte de las vulnerabilidades
bancarias. Cumplido el objetivo, cerrado el programa.
Tanto para el caso español como, sobre todo, para el caso del programa irlandés,
el cierre del programa “en limpio”, es decir, sin línea de
acompañamiento que actúe como red de seguridad, es un movimiento no
exento de riesgos.
La clave reside en que, al salir del programa de
asistencia financiera, se está perdiendo en realidad la posibilidad de
solicitar la activación del programa del BCE de compra de bonos, OMT. La
decisión del Gobierno Irlandés, y en menor medida del español, es, por
tanto, un acto de fe. (...)
El problema es que, en realidad, quienes no han caído han sido los
bancos y sí han caído, sin embargo, las heridas del flagelo sobre los
ciudadanos y la economía productiva.(...)" (Jorge Fabra Utray (@JorgeFabraU), Economistas frente a la crisis, 17/11/2013)
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