"(...) ¿Mil millones por 50 años? ¿Tiene algún sentido? ¿No da la sensación de que se hipoteca parte del futuro?
No tiene ningún sentido una concesión de este tipo, porque además la
deuda existente en la gestión y distribución la ha asumido la
Generalitat de Catalunya. Los 700 millones de euros que según ellos eran
el problema y el origen de la privatización de ATLL no los asumirá en
ningún caso la empresa concesionaria, en este caso Acciona.
Las cargas
se repercuten en la ciudadanía, acabamos pagando todos. Las
consecuencias sociales de la privatización del agua recaen en la
sociedad que debe afrontar un incremento del precio del recibo.
¿Qué consecuencias tiene sobre la ciudadanía una gestión privada del agua?
En
este caso, esta privatización afecta al consumo de una región
metropolitana con cinco millones de personas, pero fuera de esta zona
también se da una privatización. En Girona, la gestión del agua es
privada, al igual que en Lleida, mientras en Tarragona, es una empresa
mixta controlada por Agbar.
Antes de la privatización de ATLL ya había
un 80% de gestión privada. En este sentido, es importante diferenciar la
distribución en alta -desde los puntos de captación, sea cuenca
hidrográfica o desaladora, hasta los depósitos municipales-, de la baja
distribución, que es la que garantiza que el agua llegue a casa, que es
la más visible y que está más sometida al mercado.
Es ahí donde está el
mayor negocio, con importantes márgenes comerciales. En la alta
distribución, no se dan estos márgenes de beneficio aunque también
pueden llegar a ser importantes.
Según todos los cálculos, Agbar
conseguirá 3500 millones de euros más de beneficios con el nuevo
contrato de Barcelona, ya que desde hace 145 años, Aguas de Barcelona
gestiona un suministro sin un contrato firmado. Hay una sentencia
judicial que considera que hay una apropiación indebida de un bien
público. Hay mucha oscuridad y dejadez en este asunto.
Y suben las tarifas...
Justo antes de la privatización, se da un aumento del precio del agua
de un 70% en la distribución alta, que en principio pagan los
ayuntamientos y no los ciudadanos. Cada vez, la gente esta más
preocupada con estos aumentos, por ejemplo el último requisito antes de
ejecutar un desahucio es el corte del agua.
Pero en Barcelona, se da la
paradoja que la población tiene la percepción que Agbar es pública, y no
lo es, un 74% es de la francesa Suez y un 26% de la Caixa. Hacen
negocio con un bien público y para evidenciar esto, por ejemplo, se
puede ver como todos los beneficios de la empresa repercuten en la
factura.
Se paga dos veces por cualquier concepto, pues muchos ya están
amortizados. En el recibo del agua se incluyen todos los gastos de
Agbar: fondos de pensiones de los empleados, la flota de coches de
alquiler, la iluminación de la Torre Agbar... Todo, de los beneficios no
se toca nada.
A parte del impacto que tiene todo esto, en el medio
ambiente, en el mercado laboral, el impacto social de los precios...
Pero es que además y para aumentar los beneficios, la empresa realiza
ERE's y subcontrata a otras empresas la realización de gran cantidad de
actividades.
La gestión del agua es un asunto que no conviene
remover. Es una estafa para la sociedad, un negocio brutal con un bien
público y unos políticos que lo permiten. Cuando se lleva cualquier
asunto relacionado con la factura del agua, la Fiscalía dice que los
indicios de delito penal son evidentes, luego se abandona poco a poco y,
al final, nunca se instruye nada.
¿Y cómo se llega a esto?
Es una gente a la que se le permite hacer negocios de forma fraudulenta.
Los políticos se ponen una venda en los ojos y toman decisiones en
contra de la ciudadanía, del interés general. Sólo se ponen de acuerdo
para tomar decisiones que faciliten el negocio a la empresa privada. (...)
¿Hay una justificación económica a la privatización de bienes públicos?
Se
ha demostrado que la gestión pública de cualquier servicio o actividad
puede ser igual o mejor que la privada que, por ejemplo, dedica mucho
menos presupuesto a cuestiones de mantenimiento de infraestructuras. La
gestión privada acaba encareciendo los precios en un corto espacio de
tiempo y de forma espectacular.
La privatización de la gestión de ATLL
contempla una subida del precio del agua que pagan las suministradoras
de entre el 9,3% y del 23,4%, en función de la oferta. La única
explicación posible es que algunos se enriquecen con estas concesiones.
El sistema de las puertas giratorias.
Del sector privado al público y
luego al privado. El presidente de Agbar venía del Área Metropolitana de
Barcelona. Es la forma de poder controlar todo el proceso. Es una
manera habitual de proceder aquí. Las carreras de Felipe González, Aznar
o Narcís Serra son un ejemplo claro de cómo se actúa.
En
Europa, ya se han dado algunas consultas populares sobre esta cuestión.
¿La sociedad debería poder decidir en este tipo de asuntos?
En
Europa se han realizado consultas populares, pero por lo general no
suelen ser vinculantes. Pienso que seria un avance democrático
importante. En Catalunya, algunos ayuntamientos, de poblaciones de tipo
medio-pequeño, como la Llagosta o Montornés del Vallés, sin realizar
consultas si que están realizando el camino a la inversa y contemplan
remunicipalizar el servicio del agua.
Un aspecto que destaca es el aumento enorme de los expedientes de corte de agua.
El
año pasado se realizaron 72.000 expedientes de corte de agua. Casi se
triplicó la cifra del 2011, que fueron unos 27.000. Es una consecuencia
clarísima de la crisis y de la situación económica de muchísimas
familias. Agbar gana unos seis millones de euros al año por este
concepto, que evidentemente incluyen como beneficios. Esto nunca debería
suceder porque el acceso al agua es un derecho fundamental. (...)" (Entrevista a Quim Pérez, Público, 25/11/2013)
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