17.11.13

Seguimos en el túnel

"(...) Como dicen muchos analistas, las variables económicas principales indican, para España y el sur europeo, una prolongada fase de estancamiento o, en el menos malo de los supuestos, de un leve crecimiento. 

Son el flojo nivel de consumo público y privado, duradero por la fuerte pérdida de poder adquisitivo de la mayoría de la población, la poca fluidez del crédito para empresas y familias, las deficiencias y dependencias de nuestro sistema económico, el fuerte endeudamiento, sobre todo privado y financiero, y la ausencia de una política estatal y europea de inversión y expansión económica. 

Es una dinámica incapaz de resolver los principales problemas de la economía española: expansión de empleo decente, modernización del aparato productivo, reforma fiscal progresiva con redistribución equitativa y consolidación del Estado de bienestar con mayor igualdad social. 

Esa realidad se impone al intento de creación artificial de ‘confianza’ para que consumidores gasten más o haya más inversiones productivas, o que los cuantiosos beneficios de las grandes fortunas y empresas reviertan en la expansión económica y del empleo.

Es falsa la idea de que hay un cambio relevante de tendencia económica y empezamos a caminar hacia la salida del túnel. Y menos que la luz que nos anuncian sea la solución. Pretenden hacer pasar por el conjunto de la realidad, lo que en el mejor de los casos son mejorías muy limitadas. 

El aspecto principal de su discurso es intentar legitimar su política de austeridad y sus ajustes y recortes (el eufemismo de sus ‘reformas estructurales) que de forma machacona la derecha intenta construir en la opinión pública. Ese supuesto camino apenas puede esconder sus rasgos antisociales; solo pretende justificarlos como el mal menor, con la venta de la ilusión de que es el único y eficaz medio para alcanzar la ansiada luz.

 Pero, ¿cuál es la estructura social y económica y el sistema político que nos ofrece la derecha en ese final del túnel?: Una sociedad más desigual, empobrecida y desarraigada, eso sí con una minoría oligárquica y de capas altas con mayores ventajas y privilegios; un aparato productivo y económico más dependiente (el 40% del valor de las empresas en la Bolsa ya está en manos del capital extranjero, aparte de las multinacionales foráneas), y un sistema político con una democracia débil y la completa hegemonía institucional de las derechas.

En definitiva, seguimos en el túnel, la política de austeridad y recortes sociales profundiza los problemas socioeconómicos para la mayoría de la sociedad, genera fuertes desigualdades y brechas sociales, afectando a la cohesión social, y debilita la democracia al alejarse las élites institucionales de la ciudadanía y no escuchar sus demandas. Es preciso otro camino y otra opción: un giro social a la política socioeconómica, una amplia participación ciudadana y un cambio político progresista."            (Antonio Antón, Attac Madrid, 15/11/2013)

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