14.11.13

Si la riqueza de los multimillonarios de la Ciudad de Nueva York se dividiera entre los 1,7 millones de habitantes pobres de la ciudad, cada uno obtendría 170 mil dólares

"(...) Wealth X y UBS elaboran un detallado estudio de lo que demandan estos multimillonarios. A modo de ejemplo, tienen alrededor de 126.000 millones de dólares en yates, jets privados, obras de arte, antigüedades, moda, joyas y coches de colección. Esta cifra es mayor que el producto interno bruto de Bangladesh, un país de 150 millones de personas.

Los 2.170 multimillonarios del mundo tienen 48.000 millones de dólares en yates, o un promedio de 22 millones de dólares cada uno. Para poner esta cifra en perspectiva, las Naciones Unidas han estimado que para acabar con el hambre mundial tendría que hacerse una inversión de 30.000 millones de dólares al año. 

 El informe estima que los activos inmobiliarios de los multimillonarios del mundo es de 169 mil millones de dólares, un promedio de 78 millones de dólares por persona. Como resume el informe, “El multimillonario promedio tiene cuatro grandes casas, cada una valorada en casi 20 millones de dólares”. 

El informe agrega: “El tiempo y el espacio son raramente límites para los multimillonarios del mundo, muchos de los cuales tienen un jet privado o dos, un súper yate y otros modos cómodos y rápidos de transporte, por no hablar de varias casas repartidas por todo el mundo.”
 
A pesar de su movilidad, los multimillonarios del mundo se congregan alrededor de las principales ciudades financieras como la ciudad de Nueva York, que cuenta con 96 multimillonarios, seguida de Hong Kong con 75, Moscú con 74 y Londres con 67.

 Si la riqueza de los multimillonarios de la Ciudad de Nueva York se dividiera entre los 1,7 millones de habitantes pobres de la ciudad, cada uno obtendría 170 mil dólares.

Este estrato social existe como una enorme carga para la sociedad mundial, sin producir nada de valor, sin embargo monopoliza grandes recursos. No sólo son vastos los recursos sociales dedicados a su enriquecimiento personal, sino que su dominio sobre la vida económica y política actúa como barrera a cualquier solución racional a los grandes problemas que enfrenta la humanidad.

 Los superricos controlan todos los aspectos de la vida política en todo el mundo, con consecuencias desastrosas. Este es el resultado inevitable del actual sistema capitalista, que trata la riqueza de los multimillonarios como sacrosanta, y las necesidades de la población, como la educación, la vivienda y la asistencia de salud, como prescindibles."                 (El blog salmón, 14/11/2013,

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