"(...) Al cierre de este desgraciado año de 2013 lo vivido parece sacado de
un mal folletín, una pesadilla con la política y los políticos como
protagonistas.
¿Podremos vivir algo más excitante que la masiva vía catalana
o la desfachatez del ministro del Interior, señor Fernandez Díaz, al
sustituir la garantía de los jueces por la arbitrariedad y el ojo de
buen cubero policial en la Ley de Seguridad Ciudadana?
¿Qué hay más
insuperable como provocación a los ciudadanos que una inexplicable
subida de la luz, el retroceso en la ley del aborto o la continuidad de
la ministra Ana Mato y del conseller Boi Ruiz, privatizadores y aniquiladores de la sanidad pública?
¿Acaso el próximo año mejorará el funambulismo de partidos, como ERC,
que tienen un pie en el Gobierno y otro en la oposición o la apoteosis
impune de cerrar el caso Prestige sin culpables? ¿Quedan
instituciones más devaluadas que las que hoy tenemos, más corrupción
aquí y allí por descubrir?
¿Seremos capaces los ciudadanos de seguir
costeando un sistema financiero apolillado y a unos políticos que solo
se defienden a ellos mismos y sus intereses mientras desprestigian la
política? (...)
¿Cómo es, pues, que el país sigue funcionando? Me consta que muchas
personas se hacen esta pregunta desde hace tiempo. Solo hay una
respuesta posible: son los ciudadanos quienes lo aguantan siendo
responsables y cumpliendo con sus obligaciones cada día.
Hay que amar a
estos ciudadanos responsables y respetarles mucho: ellos son la única
esperanza colectiva. Si la democracia todavía existe entre nosotros es
gracias a la fortaleza de la gente común. Pero, como enseña la historia,
la provocación continua de las contrarreformas y la prepotencia de sus
oráculos, tienta a la responsabilidad colectiva a la acción. Incierto
2014." (
Margarita Rivière
, El País, 24 DIC 2013)
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