13.1.14

¿Cuándo se jodió Europa?

"(...) Hoy se da por sentado que Europa está jodida, que se jodió. Hay distintos diagnósticos. Unos, que se debe a la pereza de los del Sur, que el aire mediterráneo y la siesta los hizo vivir por encima de sus posibilidades (eso que hemos oído tanto, hace tiempo ya en América Latina). 

Otros, por la rigidez del Banco Central de Alemania, que domina la troika y se impone a las otras economías. Las medicinas se diferencian un poco, pero al fin y al cabo, amargas todas. Porque todos aceptan que Europa se jodió.

Lo cual es un fenómeno de inmensas dimensiones, representa un retroceso de dimensiones civilizatorias, porque el Estado de bienestar social europeo fue una construcción solidaria que se había vuelto referencia a escala mundial. Terminar con él implica así un retorno a tiempos de exclusión social y abandono que Europa había dejado atrás. (...)

Yo ubicaría ese momento en el paso del primero al segundo año del primer gobierno de François Mitterrand, en Francia. La victoria, finalmente tan conmemorada de la izquierda francesa en la segunda pos-guerra, propició a Mitterrand un primer año centrado en las nacionalizaciones, en la consolidación de los derechos sociales, en una política externa solidaria y volcada hacia el Sur del mundo.

Pero el mundo había cambiado, Reagan y Thatcher imponían un nuevo modelo y una política internacional, Francia sufrió las consecuencias del nuevo escenario. Una posibilidad sería que Francia estrecharía alianzas con la periferia, con el Sur del mundo, con América Latina, en particular, liderando a los países que más directamente sufrían los virajes globales. 

La otra, que predominó, fue el cambio radical de orientación del gobierno socialista francés, adaptándose a la nueva ola neoliberal, a su manera, sumándose como aliado subordinado al liderazgo del bloque EUA-Gran Bretaña.

Ese viraje, que consolidó la nueva hegemonía, de carácter neoliberal, inauguró la modalidad de gobiernos y fuerzas socialdemócratas asimilados a la hegemonía de los modelos centrados en el mercado y en el libre comercio. La España de Felipe González no tardó en adherir, fue seguida por otros gobiernos, y abrió camino a que, en Latinoamérica también, esa vía se extendiera a países como México, Venezuela, Chile, Brasil, entre otros. (...)

La crisis iniciada en 2008 agarró a Europa absolutamente fragilizada, porque estaba inmersa en los consensos neoliberales, lo cual le impidió reaccionar como los gobiernos latinoamericanos, que se han inspirado precisamente en los modelos reguladores que habían sido hegemónicos en Europa en las tres décadas calificadas de gloriosas, para reaccionar positivamente frente a la crisis.

El resto es la fisonomía actual de Europa, de destrucción del Estado de bienestar social, tirando fuego al alcohol, tomando medicinas neoliberales para la crisis neoliberal, que solo se ahonda y prolonga."                 (Emir Sader, Público, 28/12/2013)

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