"(...) El proyecto, llamado “Nuevo Pacto por Europa” (en Twitter @PactforEurope) presenta a los ciudadanos ante cinco opciones
entre las que elegir. Todas tienen sus pros y sus contras, pero para no
sesgar el debate, expongo aquí sólo los argumentos de los defensores de
cada una, no los de los detractores.
- Volver atrás. El euro ha sido un error, nos ha hecho mucho daño, incluso casi nos destruye. Para tener una moneda común hay que tener mucho más en común de lo que tenemos: una identidad común, unos impuestos en común, un sistema político que funcione como tal. Seamos realistas: no podemos ni queremos alcanzar la integración suficiente para poder gestionar eficazmente el euro. En el mundo no hay monedas que no tengan un estado detrás, y nosotros, los europeos, no estamos dispuestos a llegar tan lejos. Pero la Unión Europea es una buena idea, especialmente el mercado interior y la libre circulación. Si queremos preservar lo logrado, que es mucho, debemos deshacer el euro.
- Arreglar el euro: el euro es una buena idea, y un proyecto que merece la pena. Pero no puede funcionar mientras las normas no se cumplan. El euro no tiene la culpa sino los que hicieron trampas y los que se endeudaron en exceso. La solución es relativamente sencilla: no hace falta un gran diseño ni una gran reforma de Tratados, con reforzar los poderes de supervisión ysanción sobre los Estados sería suficiente. Quienes quieran seguir en el euro deberán aceptar perder soberanía y ser vigilados desde fuera, no hay otro camino. Si todos cumplimos las normas, nos irá bien y mantendremos un gran margen de actuación y mucha soberanía.
- Ir a un gobierno económico: los problemas del euro no son sólo de incumplimiento de las normas, sino de diseño. Una unión monetaria requiere un banco central de verdad, como la Reserva Federal americana; impuestos comunes; eurobonos; un fondo de garantía de depósitos, un presupuesto en común, un ministro de economía y de hacienda. Sin esas instituciones, el euro será débil y estará a merced de las crisis. (...)
- Los Estados Unidos de Europa: un gobierno económico sin un sistema político detrás es tan absurdo como una moneda sin un ministerio de hacienda. ¿Qué legitimidad tendrían sus decisiones? ¿Por qué habrían de aceptarlas los ciudadanos? Los europeos deben de entender que el tiempo de la política nacional ha pasado y que deben construir una democracia en Europa, con partidos políticos de verdad y elecciones de verdad, no esta ficción que tenemos ahora en la que parece que tenemos un Parlamento y un Gobierno (la Comisión) pero en realidad ninguno de los dos cumple como tal. Si esta crisis ha probado algo es que los estados son el problema y que nadie defiende los intereses de todos los europeos.
- Reinventar Europa: todas las recetas anteriores están equivocadas, pues plantean las respuestas en torno a la cuestión “más o menos Europa”. Pero el problema es que el modelo está agotado: los ciudadanos no quieren ni más ni menos Europa, sino “otra” Europa, una Europa en la que ellos estén al frente, en la que sus derechos e intereses sean la preocupación principal de las instituciones europeas. El modelo actual no es eficaz económicamente, ni legítimo democráticamente: está agotado. Por tanto, antes de dar más pasos, debemos pensar en qué amplían los derechos de los ciudadanos y qué cauces de participación les conceden. El despotismo ilustrado europeo (“todo para el pueblo pero sin el pueblo”) tiene que acabar." (José Ignacio Torreblanca en El País, en Caffe Reggio, 21/01/2014)
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