"Todas las definiciones sobre lo que se entiende, desde el derecho
internacional por deuda odiosa o ilegítima, recogen tres argumentos
importantes:
1º.- El gobierno de un país concede un préstamos sin conocimiento ni aprobación de sus ciudadanos.
2º.- El préstamo se destina a actividades no beneficiosas para los ciudadanos.
3º.- El gobierno prestatario actúa de mala fe al contraerla, ya que
sabe perfectamente que no beneficia a sus ciudadanos, sino a intereses
privados.
Estas condiciones se cumplen con la deuda pública
española: no se ha consultado a los ciudadanos, ha perjudicado a la
inmensa mayoría de la población que ha perdido derechos laborales y
sociales y ha sido generada para cubrir deudas privadas (Banca),
subvenciones a empresas (eléctricas o de armamento) o regalos a
instituciones (Iglesia Católica).
Poco de esa deuda ha sido para cubrir
gastos corrientes para mantener el estado de bienestar o de inversión en
la economía real y crear puestos de trabajo.
Veamos de dónde sale esta desorbitada deuda:
1º.- De la ayuda económica que han proporcionado los últimos Gobiernos a
la banca y cajas de ahorro en crisis para evitar su quiebra, que desde
el 2009 se cifra en 246.000 millones de euros (según el FMI).
Una parte importante de la subida de la bolsa española en los tres
primeros trimestre de 2013 ha ido a engrosar los ingresos de la banca.
La capitalización de los más beneficiados (CaixaBank, Popular, BBVA,
Santander, Sabadell, Bankia y Bankinter ) ha superado (según Vicente
Clavero “La banca engorda mientras nosotros pagamos su rescate”,
Público, 23-10-13) “los 170.000 millones de euros, lo que supone una 34 % más que al inicio de año”
.
Pero las ganancias en lugar de servir para devolver el dinero público
que han recibido para sacarlos de su catastrófica situación, lo
dedicarán a repartirlas entre sus accionistas que son los que realmente
tendrían que haber asumido las pérdidas. Así lo ha hecho el Santander
que ha distribuido 1700 millones de euros en dividendos en 2013. (...)" (Juan García Ballesteros, Rebelión, 15/01/2014)
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