"(...) En
contra de lo asegurado por las autoridades europeas y por los
neoliberales que defendían la liberalización privatización, después de
estos años no hay apenas competencia en el mercado.
En la mayoría de los países, lo que se ha hecho con la liberalización
y privatización ha sido “trocear” la antigua red nacional de correos
para que las empresas privadas se instalen en los segmentos más
rentables. Diversos estudios demuestran que la competencias apenas si
alcanza a un máximo del 10% del mercado total, en el mejor de los casos.
- En contra de lo asegurado por las autoridades europeas y por los
neoliberales que defendían la liberalización y privatización, después de
estos años no ha mejorado la prestación del servicio.
Los antiguos operadores nacionales que siguen en el mercado disponen
de menos ingresos (porque reciben menos financiación del estado y porque
se han tenido que quedar con los segmentos menos o no rentables).
Por
tanto, prestan un peor servicio, con menos oficinas y menos personal,
como señalaré enseguida. Por su lado, los nuevos operadores privados no
se han dedicado a mejorar el servicio en su globalidad sino a encontrar
nichos de rentabilidad.
Eso lo han conseguido, principalmente,
especializándose en los grandes clientes corporativos; en gran parte,
además, para dedicarse a enviar millones de cartas no deseadas a la
población.
Y en casi todos los países se han cerrado multitud de
oficinas de correos (el 90% en Holanda que fue el país más avanzado en
la liberalización y privatización), lo que ha dificultado el acceso al
servicio de los clientes normales y corrientes. (...)
-
En contra de lo asegurado por las autoridades europeas y por los
neoliberales que defendían la liberalización y privatización, después de
estos años no han bajado los precios de los servicios postales en la
mayoría de los servicios y de los países, salvo en el caso de los
prestados a grandes clientes que sí pueden negociar precios con las
empresas.
-
En contra de lo asegurado por las autoridades europeas y por los
neoliberales que defendían la liberalización y privatización, después de
estos años no ha mejorado la situación laboral en el sector.
Los datos de los diferentes países europeos muestran que el proceso
de liberalización y privatización ha traído consigo recortes muy
importantes en el empleo y, más concretamente, la sustitución de los
puestos de trabajo a tiempo completo por los contratos a tiempo parcial o
incluso de autónomo.
En algunos países la disminución en el número de empleos ha llegado a
ser del 50% (Portugal) y en la mayoría de ellos la disminución se sitúa
entre el 20% y el 30%. En España, la pérdida de empleos es más o menos
equivalente a los nuevos que se han creado en el sector privatizado pero
éstos últimos son en su inmensa mayoría a tiempo parcial, lo que supone
una gran pérdida neta de empleo e ingreso laboral.
Los sueldos también ha disminuido a consecuencia de todo ello en la práctica totalidad de los países. En España se calcula que, hasta que empezó la crisis, la caída salarial fue del 30% y, tras ella, posiblemente de hasta el 50%.
- Finalmente, y en contra también de lo asegurado por las autoridades
europeas y por los neoliberales que defendían la liberalización y
privatización, después de estos años no se ha producido una gran
innovación, salvo la que ahorra puestos de trabajo y costes laborales, y
las empresas compiten principalmente a través del precio y no de la
calidad en el servicio.
La privatización, pues, no ha proporcionado más eficacia y menor
coste para los gobiernos y la población. Ha sido simplemente un puro
negocio para el capital privado del que solo se han beneficiado los
propietarios de las nuevas empresas del sector, los grandes clientes y
no el conjunto de la sociedad. Y, para colmo, cuando se han privatizado
empresas públicas, como en otros ámbitos, los estados ni siquiera han
obtenido ingresos competitivos porque las han vendido a precios de
saldo. (...)
De
todo esto se deduce que una tarea que tiene pendiente la ciudadanía
española es evaluar con rigor lo que ha habido detrás de estas
privatizaciones, determinar quién y de qué modo se ha beneficiado de
ellas y pedir responsabilidades a quienes se pasan todo el día hablando
de patriotismo pero que regalan la riqueza nacional a los más poderosos." (Juan Torres López,07/01/2014)
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