"El premio Nobel y ex economista jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz,
describió el euro como un problema fundamental de Europa. De acuerdo a
esta reseña de Economic Times, Stiglitz señaló que “el euro ha sido un error, y los líderes europeos aún no saben qué hacer con ese error”. (...)
Según Stiglitz, Europa y Estados Unidos estaban en el corazón del
problema tras el colapso de Lehman Brothers hace cinco años, y aunque en
la actualidad muchos celebran que Europa volverá a la senda del
crecimiento durante este año, hay que decir que será un crecimiento muy
pequeño.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento del PIB del uno por ciento, “pero el FMI
se equivoca en todos sus pronósticos”, asegura Stiglitz, por lo que se
piensa que será menor. Para Stiglitz, como indica en su artículo en Project Syndicate,
Con los líderes europeos comprometidos con la austeridad y moviéndose a ritmo glacial para ocuparse de los problemas estructurales originados por los errores de diseño institucional de la zona del euro, no sorprende que las perspectivas sean tan lóbregas para el continente.Para Stiglitz, el problema fundamental es que el euro ha sido un error:
“En Europa, el problema fundamental es que el euro ha sido un error. Y los líderes de Europa aún no han descubierto qué hacer con este error. Lo que se necesita es una reestructuración de la zona del euro y eso es muy difícil”.
Hace cuatro años, Stiglitz señaló que con los planes de austeridad, recortes y despidos, Europa iba en la dirección equivocada.
Se pensó que el mercado sería capaz de autorregularse y no se crearon
mecanismos para amortiguar las crisis. Esto fue lo que dijo Stiglitz
hace cuatro años:
Al adoptar la moneda única, los países miembros de la zona euro cedieron dos instrumentos de política que son fundamentales: el tipo de cambio y las tasas de interés. Por tanto no tienen cómo adaptarse a situaciones de crisis. Sobre todo porque Bruselas no ha ido lo suficientemente lejos en la regulación de los mercados. Y la Unión Europea no hizo planes en este sentido. Ahora, en cambio, quiere un plan coordinado de austeridad. Si este plan continúa, Europa va directo al desastre. Sabemos, a partir de la Gran Depresión de 1930, que esto es lo que no debe hacerse.Y eso fue justamente lo que hizo la troika. Por eso que la reestructuración de la zona euro requiere de una gran voluntad política que desplace el eje hegemómico de la banca hacia un interés por la economía real y el empleo. Las medidas de la CE, el BCE y el FMI se han centrado en resolver el irresoluble problema de la banca, con un sangramiento continuo de recursos públicos, en vez de respaldar la actividad económica que genera empleo y reactiva la demanda.
Tampoco la
disminución de los salarios ha generado un despegue de las
exportaciones, como indican los modelos ortodoxos, dado que el comercio
global sufre un serio declive. Un mejor motor para el repunte y la
reactivación podría ser el aumento del salario mínimo. Pero la troika ha estado demasiado ocupada en los rescates de la banca.
A seis años del estallido de la crisis el fracaso en la orientación de las políticas aplicadas se hace evidente. Los planes de austeridad han sido un fracaso
porque se pensaba que el retiro del gasto público haría fluir el gasto y
el consumo privado y ayudaría a disminuir el nivel de deuda de los
países.
Sin embargo, la austeridad ha tenido efectos más devastadores y
no solo ha hundido la actividad económica sino que también ha aumentado
los niveles de deuda dado que, en una economía en recesión, los ingresos
públicos disminuyen.
Si la prima de riesgo se ha situado en niveles
bajos ha sido solo por las cuantiosas inyecciones de dinero a la banca
por parte del BCE. La paradoja es que este dinero no fluye hacia la economía real
y la contracción del crédito ha caído en forma continua en los últimos
19 meses, situándose en los niveles más bajos desde que existe la moneda
única, es decir en más de una década.
Como además, las políticas monetarias de la Reserva Federal y del
Banco Central Europeo no pueden continuar indefinidamente, apenas
comience a cerrarse el grifo monetario los aspectos sistémicos de la
crisis reaparecerán y esto puede ocasionar un nuevo colapso. Ese será el
momento que mostrará la inutilidad de las políticas aplicadas a lo
largo de estos seis años, dado que no se ha hecho nada por abordar los
desequilibrios monetarios que envuelve la moneda única en países de
disímiles características y necesidades." (Marco Antonio Moreno, El blog salmón, 17/01/2014)
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