10.2.14

Con salarios de 800 euros y el talento expatriado, el Estado de bienestar acabará siendo, efectivamente, insostenible

"El Estado de Baviera ha creado un programa para reclutar a jóvenes españoles dispuestos a trabajar en Alemania. Les facilita cursos de alemán, vivienda y una integración supervisada a sus destinos laborales. La operación ofrece ventajas para ambas partes: Alemania se asegura de poder escoger los perfiles que necesita, y los jóvenes españoles pueden encontrar la oportunidad profesional que su país no es capaz de darles.

 Pero más allá de esta benevolente interpretación, lo que en realidad oculta la noticia es la transferencia de capital humano y profesional de los países empobrecidos por la crisis, hacia los países que no solo no la han sufrido tan intensamente sino que se han beneficiado de ella.

 Alemania, pese a tener una deuda mayor, paga ahora menos intereses que en 2007. Grecia, en cambio, pese a haber sido rescatada (o precisamente por ello) no solo no ha reducido su deuda, sino que la ha más que duplicado y los intereses no hacen sino incrementarla.  (...)

A diferencia de las olas migratorias de los años cincuenta y sesenta, no es mano de obra barata lo que quiere Alemania. El director de la Agencia Federal de Empleo, Frank-Jürgen Weise, declaró el año pasado que Alemania necesitará importar más de 200.000 titulados superiores y profesionales de alta cualificación al año y espera encontrarlos en los países del sur.

EE UU logró la hegemonía económica y cultural gracias a su capacidad para importar talento del resto del mundo. Algo parecido está empezando a ocurrir en el interior de Europa. Mientras aumentan las trabas a la movilidad de los trabajadores pobres y poco cualificados, se crean oficinas de reclutamiento para los que aportan talento y creatividad. 

La posibilidad de movilidad interior puede ser vista como un alivio por los países en crisis, pero no deja de ser una transferencia masiva de capital humano, una descapitalización. Esta movilidad selectiva permite a los países importadores apropiarse del esfuerzo realizado por los demás para formar élites profesionales y a la larga, agravará todavía más la brecha entre la Europa del norte y la del sur. (...)

Con salarios de 800 euros al mes, un 25% de paro, una enorme bolsa de economía sumergida y unas clases medias sin capacidad para consumir, pocos ingresos tendrá el Estado. Y sin ingresos fiscales suficientes, el Estado de bienestar, es decir, la sanidad, la educación y los servicios sociales, acabarán siendo, efectivamente, insostenibles. Y esto es lo que tenemos que debatir."               ( , El País, 1 FEB 2014)

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