20.2.14

El año que viene tendremos 300.000 millones más de deuda pública que la que había hace dos años. No está mal

"(...) Hay un periodo de nuestra ya larga crisis que contiene a la vez semejanzas con el que ahora estamos viviendo, pero también una gran diferencia: si en aquel verano de 2011, o incluso a lo largo de 2009 o de 2010 con la crisis griega, hubiéramos tenido la misma actuación decidida que tuvo el Banco Central Europeo en el verano 2012, se hubiera evitado un sufrimiento enorme.

Desde que el presidente del BCE pronunciara aquellas palabras: whatever it takes (lo que sea necesario) que, con razón, pasarán a la historia de la economía europea, y pusiera en marcha la nueva estrategia de provisión de liquidez en la eurozona, nuestra prima de riesgo ha descendido en 432 puntos básicos, la de Italia en 291, la de Portugal en 580, la de Irlanda en 955 y la de Grecia en 1.731. 

Si hoy no estamos peor que hace un año es, por más que el Gobierno se empeñe en tratar de mostrar lo contrario, gracias a que la política monetaria ha sido mucho más activa y decidida en defensa del euro y al hecho de que esa austeridad salvaje y a la vez suicida aplicada en 2012 se relajó en España y en Europa durante 2013.

Ahora, lo esencial debe ser consolidar el proceso de recuperación en Europa. Hay muchos riesgos latentes. Por eso hay que limitar la austeridad y el rigor fiscal y hacer más en el ámbito monetario. Ayudar a la depreciación del euro y, sobre todo, mejorar el crédito, una asignatura que seguimos sin aprobar después de destinar algo más de 200.000 millones en ayudas y garantías públicas a nuestro sistema financiero.

¿De qué ha servido tanta austeridad, si el tamaño de la deuda pública sigue creciendo a pasos agigantados? Esta dinámica de la deuda por falta de crecimiento es uno de los factores de mayor peligro para nuestra sostenibilidad a medio plazo.

 España, que tenía una deuda pública del 70% del PIB en 2011, tiene hoy una deuda del 94% y superará el 100% este año. El que viene tendremos 300.000 millones más de deuda pública que la que había hace dos años. No está mal para un Gobierno que presume, cada vez que puede, de su indeclinable objetivo de gastar menos de lo que se ingresa."        (El otro rostro de la recuperación, de Valeriano Gómez en El País, en Caffe Reggio, 20/02/2014)

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