"(...)¿Es posible que la fractura social que no había surgido durante los
peores momentos de la Gran Recesión que hemos vivido se manifieste ahora
cuando la economía da señales de mejora?
Parece contradictorio, porque
el razonamiento intuitivo lleva a pensar que una vez que la economía
mejora, los ciudadanos se sienten más aliviados y el conflicto social
latente disminuye o desaparece. Pero puede que las cosas no se comporten
de esa forma.
Sin querer sacar conclusiones apresuradas, la revuelta popular
ocurrida en el barrio burgalés de Gamonal puede ser un ejemplo. Para mí,
lo más significativo no ha sido la revuelta en sí misma, un episodio
local que en principio no cabía esperar tuviese efectos más allá del
lugar en que se produjo.
Lo más sintomático es que ese motín popular ha
sido motivo de cierta simpatía y apoyo en otros lugares de España. Este
hecho hace pensar en la existencia de un malestar social generalizado,
pero contenido que puede saltar por cualquier hecho menor.
No hay en las ciencias sociales un modelo teórico que nos permita
predecir cuándo, dónde y por qué surgirá el conflicto social. Pero
existe alguna evidencia anecdótica que nos dice que el riesgo de que
ocurra no es más elevado cuando la economía y el empleo están peor, sino
cuando comienzan a mejorar.(...)
¿Cómo podríamos explicar esta aparente paradoja de que el conflicto
social surja, no cuando la economía está en sus peores momentos, sino
cuando da señales de mejora? En alguna otra ocasión he utilizado el
“efecto túnel” para explicarlo (...)
Imaginen que van circulando por una carretera de dos carriles, entran
en un largo túnel al que no le ven la salida y, de repente, la
circulación se para. Están disgustados, pero viendo que todo el mundo se
encuentra en la misma situación, se consuelan, apagan el motor y
esperan. Estar disgustados no les lleva por sí solo a expresar su
malhumor.
Al cabo de un rato observan que los coches del carril derecho
comienzan a circular lentamente. Aunque el suyo sigue parado, eso no le
produce indignación; al contrario, en un primer momento tolera la
situación de desigualdad porque alberga la esperanza de que pronto usted
y los demás conductores de su carril comenzarán a moverse. Esperanzado,
pone su motor en marcha y espera.
Pero he aquí que ve que los coches del carril derecho circulan cada
vez a mayor velocidad y los de su carril siguen parados. Comienza a
mosquearse y a pensar que algo ocurre que impide que la mejora de la
circulación llegue a todos. Su tolerancia a la desigualdad comienza a
cambiar.
Y su malestar explota por algún hecho menor, como que algún
conductor de la derecha le hace algún gesto provocador con la mano. O
todos o ninguno, piensa. Y cruza su coche en medio de los dos carriles.
Este “efecto túnel” puede ayudarnos a entender porqué la crisis
social puede surgir cuando la economía mejora. La razón es que la
tolerancia social a la desigualdad cambia a lo largo del transcurso de
una crisis.
Esa tolerancia es elevada cuando las cosas están mal para
todos. Pero puede cambiar de forma brusca cuando una parte de la
población percibe que el vaso de la recuperación no rebosa y ellos no se
benefician. La indignación moral con esta falta de equidad puede
provocar la aparición de la crisis social. (...)" (
Antón Costas
, El País, 2 FEB 2014)
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