"Prostitutas por voluntad propia, autoempleadas, y con cotización en la
Seguridad Social. Esta idea que a muchos les sonará anómala y a algunos
hasta contradictoria es ya una realidad para 11 trabajadoras sexuales en
Ibiza.
Han logrado un hito: en noviembre del año pasado constituyeron
una cooperativa en cuyo objeto social se incluye la expresión explícita
“profesionales del sexo”. “Que sepamos, no hay precedentes”, admite
Cristina Garaizábal, presidenta del Colectivo Hetaira, una asociación
que desde hace 19 años defiende la legalización de la prostitución en
todas sus modalidades.
Les ha costado lo suyo pero ya es una realidad y también un modelo a
seguir: sus impulsoras estarán mañana en Barcelona para orientar a las
trabajadoras sexuales de la capital catalana, en una charla organizada
por Genera, una entidad sin ánimo de lucro que defiende los derechos de
las prostitutas.
Su portavoz, Clarisa Velocci, explicó que “las
necesidades de las trabajadoras de Barcelona pueden ser distintas de las
de Ibiza, de manera que no se trata de copiar, sino de adaptar su
experiencia”. (...)
“Queremos luchar contra el proxenetismo”, explica María José López,
presidenta y portavoz de Sealeer, y recalca que el objetivo de la
empresa es asegurar la libertad de las trabajadoras sexuales. “Pagan una
cuota única de 300 euros para cuatro años”, que va a parar al
mantenimiento de la empresa y los salarios administrativos. “Los
beneficios se los llevan todos ellas”.
Las trabajadoras, que declinaron hablar con este periódico, no tienen
que ganar un mínimo para pertenecer a la cooperativa, ni tienen
condiciones de trabajo estipuladas por la empresa. Algunas trabajan en
clubs, otras en sus pisos particulares o en otros lugares, según les
convenga. Para entrar deben tener la documentación en regla, ser mayores
de edad y no tener discapacidad psíquica.
Además, aseguran tanto la
presidenta como el gestor de la empresa —que también paga cuota, como
asociado—, realizan controles “muy exigentes” para asegurarse de que
ninguna de las mujeres tiene a un proxeneta detrás y que ha elegido
libremente dedicarse al trabajo sexual.
López también es cooperativista, aunque dio el paso solo por “apoyo
moral” para sus compañeras, ya que es ama de casa. Las cooperativistas
basaron su iniciativa en el libro La prostitución como trabajo autónomo,
escrito por la juez Gloria Poyatos. En él, la autora explica cómo en
2009 —cuando aún era abogada— se hizo pasar por prostituta y, sin
conocer ningún precedente, se dio de alta en la Seguridad Social como
trabajadora del sexo.
“Yo misma pensaba que me iban a decir que no. Y
causé sorpresa, pero me lo registraron”, explica por teléfono, recién
aterrizada en Ibiza desde Tenerife donde ejerce como magistrada, para
ofrecer una conferencia sobre el tema. No llegó a consumar el alta, sin
embargo.
La magistrada, junto con Garaizábal y María José López, intentarán
mañana que su experiencia sirva para las trabajadoras sexuales de
Barcelona, que desde hace meses se están reuniendo con distintas
cooperativas para dar el paso.
Según Velocci, organizadora del
encuentro, “es posible que el objetivo de las trabajadoras de Barcelona
no sea regular la actividad, sino los servicios necesarios para
desarrollarla”. En este sentido explicó que una posibilidad es
constituirse como cooperativa para compartir los gastos de un local
donde puedan llevar a sus clientes.
En España la libre elección del trabajo está recogida en la
Constitución y vender servicios sexuales no es un delito en el Código
Penal —a diferencia del proxenetismo— que sí lo es." (El País, 18/02/2014)
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