"(...) P. ¿Es ilegítima la deuda pública española?
R. Nosotros, desde la PACD, entendemos que hay
deudas generales que son ilegítimas, porque, aun pudiendo ser legales,
se han puesto por encima los intereses de la banca, antes que los de la
ciudadanía. Incluso las políticas adoptadas para afrontar la deuda han
violado los derechos humanos.
El rescate bancario se produce a cambio de
una serie de austeridades que implican una violación de los derechos de
las personas. Los recortes en educación, sanidad, vivienda y otros se
imponen a través de ese rescate bancario. Eso para nosotros es ilegítimo
porque consideramos que se prioriza el pago de la deuda por encima del
bienestar de la población. Primero debemos ir los ciudadanos y luego los
mercados financieros, pero la realidad es al revés.
P. ¿Qué ejemplos presentan como deuda ilegítima?
R. En Euskadi, por ejemplo, tenéis el lío de la
famosa “Y vasca”, aunque hay muchos más vinculados al AVE y el sistema
ferroviario loco que existe en este país. Está, por supuesto, toda la
burbuja inmobiliaria con los gobiernos autonómicos que se endeudan para
beneficiar a una serie de “amiguetes” o las construcciones de obras
faraónicas en forma de aeropuertos o auditorios.
Pero también esas
deudas generadas a través de emisiones de bonos que parten de mecanismos
puramente especulativos de la prima de riesgo. Esto nos impone un tipo
de interés determinado que tenemos que pagar y lo consideramos
ilegítimo. (...)
P. ¿En el caso de que la población española se manifestara electoralmente sobre qué hacer con la deuda, qué cree que diría?
R. Si mañana Rajoy saliendo de la ducha se cayera,
se diera un golpe en la cabeza y le diera por hacer un referéndum a
nivel estatal estoy segura que saldría que sí pagamos. Creo que la
mayoría social de este país aun cree que las deudas están ahí para
pagarlas, con el miedo a que nos cierren los mercados financieros.
Por otro lado, la lógica pero también las experiencias históricas nos
demuestran que con el no pago de la deuda por si solo tampoco se
consigue nada. Es el caso de Haití, que aunque no tenga nada que ver con
España, hace cuatro años se le canceló toda su deuda por el terremoto y
ahora tiene más endeudamiento que entonces porque no ha cambiado nada
de su sistema.
P. ¿Cuál es el objetivo de la PACD a través de este nuevo alegato sobre no pagar la deuda?
R. El libro analiza el proceso que nos lleva a esta
situación de enorme deuda privada con un proceso de financiación de la
economía y liberalización de los mercados financieros que se inicia en
Estados Unidos, pero que aquí copian al dedillo tanto los gobiernos
socialistas como populares.
Tratamos de denunciar un sistema que se basa en la generación
continua de deuda, dominado por una oligarquía financiera corrupta.
Buscamos dar poder a la ciudadanía para que entiendan cómo funciona la
deuda, que este no sea un sistema opaco, y ofrecerles así nuevas
alternativas. No se trata de ningún compendio académico, es un trabajo
que trata de acercar la situación a la población de una forma accesible y
clara.
P. ¿Se puede realmente no pagar la deuda?
R. Por un lado, no se puede pagar porque está tan
sobredimensionada que no hay manera humana de pagarla. Entonces, según
cómo se haga la fórmula de reducción de esa deuda acabaremos pagando más
nosotros a través de más reducciones de derechos y más empobrecimiento.
En la PACD cuando hablamos de no pagar la deuda nos referimos a coger
deudas concretas y analizarlas para ver si podemos no pagarlas. Lo que
intentamos es promover una campaña para no pagar algo concreto y a ver
qué pasa.
Realmente lo que hablamos es de generar los mecanismos para poder
tomar la decisión y empoderar a la población de una forma consecuente.
Porque sí es cierto que si ahora decidiésemos no pagar toda la deuda del
Estado, una de las consecuencias directas sería que nos quedaríamos sin
sistema de pensiones públicas, puesto que el fondo de reserva de las
pensiones está en un 90% invertido en deuda pública española. Por eso,
lo que tratamos es generar alternativas y mecanismos para hacer frente a
este sistema.
P. ¿Creen que la auditoría ciudadana es la solución?
R. La auditoria no es la solución, pero sí es una
herramienta que debería trabajar en conjunto con el resto de ámbitos
como la sanidad o la educación con grupos locales e internacionales y,
entre todos, poner nuestro grano de arena en este proceso de
transformación social, económica y política que pretendemos poco a poco,
pero con paso firme.
El proceso de auditoría trata de desentrañar la realidad para
entenderla. Si no comprendemos la vinculación de la deuda con el sistema
financiero, productivo y bancario, difícilmente podremos construir la
alternativa desde los movimientos sociales de izquierda." ( La socióloga Iolanda Fresnillo, de la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD), eldiario.es, 15/02/2014)
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