"(...) -A Grecia se la amenazó con expulsarla del euro. En España hay quien aboga por irse voluntariamente. ¿Qué cree usted?
Grecia no hace nada. Son dos ciudades y una carretera entre medias.
Tiene una población muy envejecida. Cuando acaben con todos los recortes
y recesión… ¿cuál es su lugar en la economía global? A Portugal le pasa
algo parecido. En cambio, España es más grande, puede generar demanda
interna, tiene una población más joven y potencialmente un buen futuro.
-¿Pero les conviene salir del euro?
A Grecia no le conviene salir del euro, porque no producen gran cosa.
Pero… ¿e Italia? Esa es una pregunta más interesante. El norte es muy
productivo, se parece más a Alemania, pero sus industrias, como la
automovilística, siempre ocuparán el segundo puesto con respecto a las
alemanas. Si fuera un industrial italiano, acabaría pensando que mi
futuro es ser España y venderles mis industrias a Alemania, por lo que
me lo pensaría.
-Sigue sin responderme a por qué España debe quedarse en el euro.
España es un país desindustrializado -aparte del País Vasco, al que,
por cierto, todo le va mejor-, por lo que tiene algunos problemas
parecidos a los de los demás países del sur. Pero al mismo tiempo es una
gran economía que podría aportar una demanda interna buena para el
resto de Europa. A corto plazo, salir del euro no resuelve los
problemas. Lo que hay que hacer es resolver los problemas de los bancos.
-Repite varias veces en su libro que en 1979 España era
octavo país en cuanto a industria y que ahora ha retrocedido casi diez
puestos. ¿Había alternativa a la desindustrialización de la década de
1980?
¡Claro! Podría haberse invertido en ella o haberla renovado.
Mondragón o el País Vasco no se deshizo de su industria. Dicho esto,
individualmente fue una decisión razonable, porque el retorno era más
alto en el sector financiero o en los servicios. El problema es que al
final España ha pasado a depender de bancos, playas y servicios, que son
de baja productividad y dependen de la demanda de fuera.
-¿Qué puede vender España?
Usted dirá, ¿en qué son buenos? En cualquier caso, no nos
obsesionemos con “vender, vender y vender”. Para que alguien venda,
alguien tiene que comprar.
-Pero España ha comprado mucho. Y ha pedido mucho prestado para poder comprar o hipotecarse.
Ya, pero nadie sabía eso en 2006, cuando todo el mundo decía que no
había burbuja y que todo era maravilloso. Esto de que ya hemos importado
demasiado y ahora debemos exportar... es simplemente una tontería.
¡Importar y exportar son recíprocos! En Europa nos hemos metido en la
cabeza que todos tenemos que hacer lo mismo.
Simplemente no es verdad.
La noción de que si exportas lo estás haciendo bien sólo es cierto si
alguien te lo compra. El problema es que en Europa, cada país es el
socio del vecino. Si todo el mundo hace lo mismo… ¿adónde irán todos
esos productos? El consumo es bueno, créame. Les salvará.
-Hemos vivido muchos años de capitales extranjeros que han engordado la burbuja. Me sorprende que ahora eso esté "bien".
No está “bien” o si lo haces a gran escala, si tu sector bancario
multiplica tu PIB. España tiene deberes: limpiar de una vez los balances
de los bancos de hipotecas que no se devolverán, restaurar el crédito a
pymes… pero más allá de eso necesitas demanda en alguna parte de Europa
que haga que tenga sentido hacer inversiones. Si la economía entra en
deflación, ¿para qué invertir?
-Dice que no hay que rescatar obligatoriamente a los bancos. ¿Qué haría con los españoles?
Ya tienen un 26% de paro, no sé si sería un apocalípsis económico no
rescatarlos. Sin embargo, el dogma de que la deuda es sagrada y que no
se puede dejar de pagar está muy extendido a pesar de haber sido creado
por el sistema financiero.
-En Grecia finalmente se optó por esa primera opción frente al dogma.
¡Y no pasó nada! Lo hicieron porque era o eso o no recuperar nada.
Creo que un escenario así sería en realidad malo para mucha gente, por
lo que sin llegar ahí hay dos opciones. Quedarse con 700.000 millones de
préstamos hipotecarios dudosos, recurrir al dinero del BCE para comprar
bonos de deuda e ir depurando las hipotecas poco a poco con lo que te
ahorras en intereses.
Es la solución a cámara lenta por la que se ha
optado, pero llevará una década. Pero también puedes hacer lo que
hicimos en EEUU. La Reserva Federal, nuestro banco central, depura esos
activos dudosos y los bancos los envían todos allí. Los llamaron Maiden Lane
[la calle de la doncella]. ¿A que suena bien? Parece el nombre de un
actor de cine [en realidad es una calle cercana a la sede de la FED].
Lo
que hay que hacer es empaquetar esas hipotecas, ponerles un nombre
divertido y enterrarlas durante 10 años en el BCE. Después de ese
tiempo, se pueden volver a vender al sector privado porque quizás tengan
valor. Es lo que están haciendo allí. (...)
-Me ha dicho cómo veía la recuperación que actualmente exhibe el Gobierno. ¿Cuál será el futuro a corto plazo del país?
No creo que los españoles voten dos veces a favor de tener a sus
hijos en el paro, sin la formación adecuada y viendo a su economía
derrumbarse y entrar en la deflación. No sé cuál será su respuesta.
Puede que sea fea. Lo fue en la década de 1930 y espero que no se
repita. Pero la clase política actual está en bancarrota; se acabó." (Mark Blyth: "La clase política actual está en bancarrota; se acabó, en Huff Post,06/02/2014)
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