"(...) Y se preguntará usted,
¿por qué se hacen entonces estos recortes? Y la respuesta es fácil de
ver, aunque raramente la verá en aquellos medios de información y
persuasión. Es lo que solía llamarse “lucha de clases”, pero ahora
aquellos medios no utilizan esta expresión por considerarla “anticuada”,
“ideológica”, “demagógica” o cualquier epíteto que utilizan para
mostrar el rechazo y deseo de marginalización de aquellos que ven la
realidad según un criterio distinto, e incluso opuesto, al de los que
definen la sabiduría convencional del país.
Pero, por mucho que lo
quieran ocultar, esa lucha existe. Es la lucha (lo que mi amigo Noam
Chomsky llama incluso guerra de clases –como expone en su introducción
al libro Hay alternativas.
Propuestas para crear empleo y bienestar
social en España, de Juan Torres, Alberto Garzón y yo) de una minoría
(los propietarios y gestores del capital, es decir, de la propiedad que
genera rentas) contra la mayoría de la población (que obtiene sus rentas
a partir de su trabajo).
Ni que decir tiene que esta lucha de clases ha
ido variando según el periodo en el que uno vive. Era distinta en la
época de nuestros padres y abuelos de la que está ocurriendo ahora. En
realidad, ahora es incluso más amplia, pues no es solo de las minorías
que controlan y gestionan el capital contra la clase trabajadora (que
continúa existiendo), sino que incluye también a grandes sectores de las
clases medias, formando lo que se llaman las clases populares,
conjuntamente con la clase trabajadora.
Esta minoría es enormemente
poderosa y controla la mayoría de los medios de información y
persuasión, y tiene también una gran influencia sobre la clase política.
Y este grupo minoritario desea que se bajen los salarios, que la clase
trabajadora esté atemorizada (de ahí la función del desempleo) y que
pierda los derechos laborales y sociales.
Y está reduciendo los
servicios públicos como parte de esta estrategia para debilitar tales
derechos. También es un factor importante la privatización de los
servicios públicos, que es consecuencia de los recortes, y que permite
la entrada del gran capital (y muy en particular del capital
financiero-banca y de las compañías de seguros) en estos sectores,
aumentando sus ganancias.
Usted habrá leído cómo en España las compañías
privadas de seguros sanitarios se están expandiendo como nunca antes lo
habían conseguido. Y muchas de las empresas financieras de alto riesgo
(que quiere decir, altamente especulativas) están hoy controlando
grandes instituciones sanitarias del país gracias a las políticas
privatizadoras y de recortes que los gobiernos están realizando,
justificándolo todo con la farsa (y créanme que no hay otra manera de
decirlo) de que tienen que hacerlo para reducir el déficit público y la
deuda pública." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 30 de enero de 2014, en www.vnavarro.org, 30/01/2014)
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