"Lo asombroso para mí, aparte de la
poca fortuna de Hollande, es el pesimismo extremo que ha envuelto de
forma manifiesta a la élite francesa. Se diría que Francia es una zona
catastrófica. Pero las cifras, si bien no son buenas, tampoco son tan
dramáticas.
Comencemos por el crecimiento desde que empezó la crisis. ¿Cómo se sitúa Francia comparativamente en el contexto europeo? No se comporta tan bien como Alemania, eso está claro.
Comencemos por el crecimiento desde que empezó la crisis. ¿Cómo se sitúa Francia comparativamente en el contexto europeo? No se comporta tan bien como Alemania, eso está claro.
Pero si se la compara con otros países del continente – incluso
dejando aparte a los atribulados deudores – no destaca por sus
resultados negativos. (...)
Ahora bien, los resultados franceses han sido sin duda débiles en los
últimos trimestres. Pero, ¿por qué? Basándose en la prueba que
proporcionan las encuestas, el economista Francesco Saraceno sostiene que el problema es la demanda, no la oferta. Los datos de la inflación también respaldan esta opinión.
Parece que Francia, al igual que gran parte de Europa, está
coqueteando con la deflación, con gran riesgo de caer en una situación
similar a la de Japón. Ah, y aunque un informe del FMI sobre el tema
intente cargar una parte de la responsabilidad en la “incertidumbre”, la
conclusión sigue siendo que las políticas de austeridad desempeñan un
papel importante en esta historia.
Lo repito: las cosas no van bien. Pero hay que preguntarse por qué es
tan fácil intimidar a las élites francesas para que den un brusco giro a
la derecha mientras que en casos mucho peores, como el de Finlandia o
el de Holanda, las élites se mantienen firmes en su idea de que cuanto
peor vayan las cosas, más comprometidas tienen que estar con infligir
más sufrimiento.
Mucha gente ha señalado que el sistema del euro ha acabado por
funcionar de forma muy similar al patrón oro y, al hacerlo, ha
reproducido los “grilletes de oro” que, según muchos historiadores de la
economía, fueron decisivos en la propagación de la Gran Depresión. (...)
En un reciente artículo de The Economist, el economista de
Oxford Kevin O’Rourke volvió a examinar el patrón oro en su momento de
apogeo antes de 1914, y señalaba que incluso en las condiciones
favorables de entonces, el sistema únicamente funcionaba aceptablemente
durante los periodos de inflación.
Como escribía O’Rourke, esta es una razón de más por la que los líderes de la zona euro deberían estar profundamente preocupados por el derrotero que apunta a una deflación general." ( Paul Krugman, El País, 30 de enero de 2014)
Como escribía O’Rourke, esta es una razón de más por la que los líderes de la zona euro deberían estar profundamente preocupados por el derrotero que apunta a una deflación general." ( Paul Krugman, El País, 30 de enero de 2014)
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