"(...) Ahora bien, a pesar de los recortes, la
deuda pública española continúa subiendo y subiendo, ascendiendo ya a
664.000 millones de euros (lo cual es mucho dinero). Usted y yo pagamos
los intereses de esta deuda, que representa ya el segundo capítulo del
presupuesto del Estado después de la Seguridad Social.
Este dinero suyo y
mío va a los bancos que han comprado esta deuda. Hoy los bancos
españoles tienen casi la mitad de esta deuda, 299.000 millones. La
pregunta que debe hacerse es: ¿Y de dónde saca el banco el dinero para
comprar la deuda? Pues, mire usted, por mucho que le sorprenda, procede
de préstamos públicos.
Cada año los bancos españoles piden prestado
dinero al Banco Central Europeo, BCE, una institución pública (que no
funciona en realidad como un banco central, sino como un lobby de la
banca), a unos intereses bajísimos, menos del 1%.
El BCE se lo presta
para que los bancos se lo presten a usted y a mí, y a las pequeñas y
medianas empresas, y así se resuelva el enorme problema de falta de
crédito que ha paralizado la economía. No sé si usted ha intentado
conseguir un préstamo de la banca. Si lo intenta, verá que no es fácil.
¿Y, por qué no es fácil, si reciben tanto dinero del BCE?
La respuesta no es difícil de ver. Los
bancos ganan mucho más dinero comprando deuda pública a unos intereses
muy altos (que el discurso oficial indica que el Estado necesita ofrecer
para que los Estados puedan conseguir prestado dinero de los bancos),
de un 4%, 6%, o incluso 13%.
Imagínese el chollo que significa que
reciban dinero a menos del 1% y con ello compren bonos que les generan
una cantidad de dinero muchas veces mayor que la que pidieron prestada
del BCE. ¿Se da cuenta? Y, sepa usted, que los banqueros en España están
entre los mejor pagados de la Unión Europea.
Y los bancos más
importantes de España han estado entre las empresas con mayores
beneficios. Si después de leer todo esto no se ha indignado, es que no
me he explicado bien.
Pero si me ha entendido bien, entonces
prepárese para incrementar su nivel de indignación, pues todo esto es
totalmente innecesario. Todo este enorme sufrimiento, incluido el
elevado desempleo, es totalmente evitable. Es, repito, innecesario y
dañino y existe única y exclusivamente para el beneficio primordialmente
de la banca. La solución a esta situación es extremadamente fácil.
El
BCE debería prestar el mismo dinero, no a la banca privada, sino a los
Estados, y dejar que estos lo ofreciesen a usted, a mí y a las pequeñas y
medianas empresas, al mismo tipo de interés que el Estado lo recibe del
BCE. Mire que fácil.
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 13 de enero de 2014, y en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 14 de enero de 2014, en www.vnavarro.org, 13/01/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario