27.3.14

El Gobierno vuelve a nacionalizar las autopistas en ruina 30 años después

"El Gobierno está a punto de anunciar la creación de un ‘banco malo’ que rescatará a nueve autopistas radiales de peaje que hoy están en ruina. La razón de la quiebra es que se crearon cuándo y dónde no debían. 

A consecuencia de ello, su tráfico, que era bajísimo, ha vuelto a caer un 52% en los dos primeros meses de este ejercicio en relación al mismo periodo del año anterior, según los últimos datos facilitados por el Ministerio de Fomento.

La conocida como ‘Sareb de las autopistas’ se constituirá tras haberse pactado una quita del 50% de los 4.600 millones de euros que en su día los bancos prestaron a los concesionarios. El Estado pagará los 2.300 millones restantes a las entidades financieras mediante un bono a 30 años con un 1% de interés. Las concesionarias no tendrán participación alguna en el capital de este banco malo de las autopistas.
 
Pero el sufrido contribuyente español ya vivió otra vez una situación idéntica a esta. Y no fue hace mucho tiempo. El 21 de marzo de 1984, hace ahora 30 años, el Gobierno salió al rescate de seis autopistas de peaje, la mayoría de ellas en Galicia, que habían entrado en quiebra.

La inyección de dinero público se efectuó entonces para la compra por el Estado del 100% del capital de las cinco concesionarias quebradas: Audasa, Aucalsa, Autoestradas, Audenasa y Acega. El banco malo que se creó entonces fue bautizado como Empresa Nacional de Autopistas (ENA). 

Acometió la gestión de los ‘activos tóxicos’ integrados en un paquete con los aproximadamente 400 kilómetros de las autopistas del Atlántico, de la Ruta de la Plata, de la Costa da Morte, de Val Miñor, de Navarra, y Central Gallega. La operación se hizo entonces en pesetas y no es fácil encontrar datos históricos del pasivo que las arcas públicas tuvieron que meterse entonces en vena.

Lo que sí está perfectamente documentado es que, una vez que el sector público, en este caso el holding de empresas estatales SEPI, realizó con éxito la limpieza de los lodos que le había traspasado el sector privado y la puesta en valor de las infraestructuras, en 2003, las seis autopistas de peaje volvieron a ser privatizadas.

La operación de reprivatización de ENA fue organizada desde la propia SEPI. Las condiciones que impuso fueron que el grupo comprador se comprometiera por un periodo de cinco años a permanecer como accionista mayoritario, a mantener los fondos propios del grupo, a conservar la sede social en España y a no prescindir de la plantilla de 634 trabajadores, ni empeorar sus condiciones laborales.

A la reprivatización de ENA se presentaron 13 consorcios que aglutinaban a 21 de compañías, de las que cinco pasaron a la fase final. El adjudicatario finalmente fue el grupo encabezado por Sacyr, que pagó 1.583 millones.

A efectos de las enseñanzas que nos puede aportar esta vieja historia que ahora vuelve a reeditarse, es interesante conocer los nombres de las empresas que en mayo de 2003 acudieron al proceso de privatización de ENA. En los consorcios finalistas encontramos los siguientes nombres de constructoras y gestoras de infraestructuras: Sacyr Ferrovial, Europistas, FCC, Acciona, Abertis, Brisa y OHL. Y entre las entidades financieras, Banco Santander Caixanova Caixa Galicia, Caja El Monte Caja Madrid o  Unicaja.

En 2014, sólo una década después de aquella reprivatización, ha dado tiempo a que la voracidad y también la falta de tino de las compañías de infraestructuras hayan vuelto a embarcarse en proyectos ruinosos: han creado autopistas donde no debían, por la falta de tráfico, y el Estado hace un nuevo rescate multimillonario con el nacimiento del segundo banco malo.

Es ilustrativo cotejar que una buena parte de las compañías que intentaron beneficiarse de la privatización de ENA son las mismas que ahora ceden las nueve radiales quebradas y convertidas en ‘activos tóxicos’ a la nueva versión de la Sareb. Se trata de Acciona, ACS, Comsa, FCC, Ferrovial, OHL, Sacyr y Sando, entre otras empresas de infraestructura. A ellas se suma un ramillete de entidades financieras: Banco Espírito Santo, la antigua Kutxa, Cajamar, Unicaja, Bankia, Caja Castilla-La Mancha y CAM. (...)"         (eldiario.es, 26/03/2014)

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