"El Gobierno está a punto de anunciar la creación de un
‘banco malo’ que rescatará a nueve autopistas radiales de peaje que hoy
están en ruina. La razón de la quiebra es que se crearon cuándo y dónde
no debían.
A consecuencia de ello, su tráfico, que era bajísimo, ha
vuelto a caer un 52% en los dos primeros meses de este ejercicio en
relación al mismo periodo del año anterior, según los últimos datos
facilitados por el Ministerio de Fomento.
La conocida como ‘Sareb de las autopistas’ se constituirá tras haberse pactado una quita
del 50% de los 4.600 millones de euros que en su día los bancos
prestaron a los concesionarios. El Estado pagará los 2.300 millones
restantes a las entidades financieras mediante un bono a 30 años con un
1% de interés. Las concesionarias no tendrán participación alguna en el
capital de este banco malo de las autopistas.
Pero el sufrido contribuyente español ya vivió otra vez
una situación idéntica a esta. Y no fue hace mucho tiempo. El 21 de
marzo de 1984, hace ahora 30 años, el Gobierno salió al rescate de seis
autopistas de peaje, la mayoría de ellas en Galicia, que habían entrado
en quiebra.
La inyección de dinero público se efectuó
entonces para la compra por el Estado del 100% del capital de las cinco
concesionarias quebradas: Audasa, Aucalsa, Autoestradas, Audenasa y
Acega. El banco malo que se creó entonces fue bautizado como Empresa
Nacional de Autopistas (ENA).
Acometió la gestión de los ‘activos
tóxicos’ integrados en un paquete con los aproximadamente 400
kilómetros de las autopistas del Atlántico, de la Ruta de la Plata, de
la Costa da Morte, de Val Miñor, de Navarra, y Central Gallega. La
operación se hizo entonces en pesetas y no es fácil encontrar datos
históricos del pasivo que las arcas públicas tuvieron que meterse
entonces en vena.
Lo que sí está perfectamente documentado es que, una vez que el sector público, en este caso el holding
de empresas estatales SEPI, realizó con éxito la limpieza de los lodos
que le había traspasado el sector privado y la puesta en valor de las
infraestructuras, en 2003, las seis autopistas de peaje volvieron a ser
privatizadas.
La operación de reprivatización de ENA
fue organizada desde la propia SEPI. Las condiciones que impuso fueron
que el grupo comprador se comprometiera por un periodo de cinco años a
permanecer como accionista mayoritario, a mantener los fondos propios
del grupo, a conservar la sede social en España y a no prescindir de la
plantilla de 634 trabajadores, ni empeorar sus condiciones laborales.
A la reprivatización de ENA se presentaron 13 consorcios que
aglutinaban a 21 de compañías, de las que cinco pasaron a la fase final.
El adjudicatario finalmente fue el grupo encabezado por Sacyr, que pagó
1.583 millones.
A efectos
de las enseñanzas que nos puede aportar esta vieja historia que ahora
vuelve a reeditarse, es interesante conocer los nombres de las empresas
que en mayo de 2003 acudieron al proceso de privatización de ENA. En los
consorcios finalistas encontramos los siguientes nombres de
constructoras y gestoras de infraestructuras: Sacyr, Ferrovial, Europistas, FCC, Acciona, Abertis, Brisa y OHL. Y entre las entidades financieras, Banco Santander, Caixanova, Caixa Galicia, Caja El Monte, Caja Madrid o Unicaja.
En 2014, sólo una década después de aquella reprivatización, ha dado
tiempo a que la voracidad y también la falta de tino de las compañías de
infraestructuras hayan vuelto a embarcarse en proyectos ruinosos: han
creado autopistas donde no debían, por la falta de tráfico, y el Estado
hace un nuevo rescate multimillonario con el nacimiento del segundo
banco malo.
Es ilustrativo cotejar que una buena
parte de las compañías que intentaron beneficiarse de la privatización
de ENA son las mismas que ahora ceden las nueve radiales quebradas y
convertidas en ‘activos tóxicos’ a la nueva versión de la Sareb. Se
trata de Acciona, ACS, Comsa, FCC, Ferrovial, OHL, Sacyr y Sando, entre
otras empresas de infraestructura. A ellas se suma un ramillete de
entidades financieras: Banco Espírito Santo, la antigua Kutxa, Cajamar,
Unicaja, Bankia, Caja Castilla-La Mancha y CAM. (...)" (eldiario.es, 26/03/2014)
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