3.3.14

En esta peligrosa ruleta rusa de Ucrania, perderá el que primero de un paso en falso

"No parece que Rusia vaya a dar el peligroso y catastrófico paso de una invasión, que hoy se volvería contra ella en gran parte de Ucrania y provocaría violencias incluso en el Este y Sur del país. 

De lo que se trata más bien es de colocar fichas para un escenario que puede degradarse mucho más en los próximos meses, "legalizar" desde el punto de vista ruso la situación militar en Crimea, y, de paso, disuadir con un gesto de fuerza a los rivales occidentales.

Las fuerzas rusas ya han tomado el pleno control de una región de Ucrania, la península de Crimea; a petición de las autoridades locales, con el apoyo de la población y sin necesidad de invadir porque tienen allí muchas tropas permanentemente estacionadas en virtud del acuerdo sobre la flota del Mar Negro -que ayer reforzaron con otros 6000 soldados enviados desde Rusia. 

Pero Rusia sabe perfectamente que el resto de Ucrania, incluida ciudades tan rusas como Járkov, Odesa y Donetsk, las mayores después de Kíev, no son lo mismo que Crimea.

En todo el Este y el Sur del país, las regiones más favorables a Rusia, se está articulando un "anti-Maidán": un movimiento popular que no reconoce al gobierno de Kíev, aclama con diversos matices a Rusia, y formula toda una serie de reivindicaciones; referéndum sobre el ingreso de Ucrania en la unión aduanera y comercial que alienta Moscú, cooficialidad del ruso como segunda lengua, mayor autonomía de las regiones, y, eventualmente, federalización del país. Es lo que en Kíev se llama "separatismo" y tiene muchos matices.

En Odesa, tercera ciudad de Ucrania en población, con más de un millón de habitantes y donde las elecciones las ganan siempre las opciones rusófilas, el poder local, tanto a nivel municipal como regional, reconoce el cambio de gobierno que ha tenido lugar en Kíev. Sin embargo están en marcha jugadas para desplazar a los actuales gobernantes y colocar en su lugar a gente más enérgica. (...)

"Si los ucranianos no extraen las consecuencias correctas de la actual situación, a Ucrania le espera un destino como el que dejó 200.000 muertos en Yugoslavia", se lee en un panfleto repartido ayer en Odesa."                  (Rafael Poch, La Vanguardia, Rebelión, 03/03/2014)


"(...) El menor desliz, el menor patinazo con resultado de violencia (ahora mismo hay algunas unidades militares ucranianas rodeadas por tropas rusas en Crimea) cubriría a Rusia de lodo ante los ucranianos.

 Si este pulso en su zona de influencia más vital no le sale bien y se salda con un incremento de la particular conciencia nacional de los ucranianos más rusófilos del Este y Sur del país, la consecuencia no solo será tener a la OTAN más allá de la línea del Dnieper, es decir definitivamente aposentada en tierra ancestral rusa, sino que como perdedor de Ucrania, Vladimir Putin se arriesga a vivir un 1905 en Rusia.

Aquel año la flota zarista fue hundida por los japoneses en Tsushima, en el contexto del pulso que ambos imperios libraban por los despojos de China. Todo el mundo daba por supuesta la victoria del Zar, pero fue mucho peor que lo nuestro en Santiago de Cuba: el adversario era una potencia no europea, seres "inferiores" (Nicolas II los llamaba "macacos"). 

Aquella humillación sentó las bases de la primera revolución rusa (hubo tres). Después de las fichas que ha movido -fichas varoniles e imperiales frente a las sofisticadas fichas de sus adversarios del Imperio Euroatlántico- si Putin pierde Ucrania todo su sistema moscovita se hundirá como un castillo de naipes tal como le ocurrió al Zar Nicolás. Primero humillación, luego Revolución.

Pero vista desde arriba esta escalera es otra cosa; ayer los pro Putin, hoy los anti Putin, mientras se consolidan posiciones en Crimea, con el gobierno de Kiev y su mezcla de favoritos de Washington y neonazis, ofreciendo la imagen de una nave desarbolada: los militares no le obedecen (¡gracias a Dios¡) y el patético nuevo ministro de exteriores, Sergei Deshitsia, pidiendo ayuda a la OTAN. 

Por su parte el flamante nuevo secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Andrey Parubi, llama a la, "movilización de reservistas, pero solo los necesarios". Parubi es un facha, pero al lado de su vicesecretario, el nazi Dmitri Yarosh ("Pravy Sektor") podría pasar hasta por liberal. 

 Gente como ellos fueron la fuerza de choque del Maidán, que, hay que decirlo, contiene también impulsos populares y nacionales absolutamente impecables. En esta peligrosa ruleta rusa de Ucrania, perderá el que primero de un paso en falso, pero en este sorteo, pese a las apariencias, Rusia tiene muchos más números. "              (Rafael Poch, La Vanguardia, Rebelión, 03/03/2014)

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