"Estos días, Dame Sally Davies, el director médico del Reino Unido, ha
comentado a un comité de su parlamento que no tiene ninguna confianza
de que los fabricantes de alimientación y de bebidas actúen voluntariamente para reducir el contenido de azucar en sus productos.
Al contrario, a pesar de sus declaraciones de buenas intenciones, estas
empresas van a necesitar imposiciones gubernamentales para conseguir lo
que se busca.
Cuando el presidente de Coca Cola Europa dice “creo que Coca Cola tiene un poco de azúcar en ella“ (en la entrevista de la BBC en el primer artículo vinculado), está claro que la transparencia y el cambio no son sus prioridades. (...)
Además, contó que el alto y la creciente obesidad resultará, por
primera vez, en una generación que sufrirá una reducción de su
longevidad.
Sus palabras reflejan las de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que está en medio de una consulta pública sobre el consumo de azúcares. Su objetivo es presentar a los países sus recomendaciones sobre la limitación del consumo de azúcar con el objetivo de reducir los problemas de salud pública provenientes de la obesidad y de la caries dental.
Actualmente, la OMS recomienda limitar el
consumo de azúcar de limitarse al 10% del consumo calorífico diario. Se
está barajando reducir esta cifra a la mitad, aunque sólo como
recomendación condicional, no como recomendación firme. (...)
Pues toca un impuesto sobre los productos con azucar que es la mejor forma de regular el consumo y de recaudar fondos para pagar los gastos." (Onésimo Alvarez-Moro, El blog salmón, 14/03/2014)
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