10.3.14

Las expectativas de España... malas. Y las del empleo... para los años veinte

"A finales de los años noventa, cuando España estaba a punto de entrar en el euro, Martin Wolf, jefe de Opinión de Financial Times y uno de los analistas económicos de más prestigio en Europa, escribió un artículo —entonces ardorosamente combatido, salvo por Miguel Boyer, que compartió su tesis— advirtiendo a los países del sur, España incluida, que, tal y como nacía la moneda única, si un día se producía una crisis en la eurozona, se resolvería de una manera asimétrica, y que tendríamos pocas válvulas de descompresión, salvo un desempleo masivo.

Wolf visitó esta semana Madrid para pronunciar una conferencia sobre qué se puede esperar de la economía mundial. El analista británico se mostró prudentemente optimista, aunque no ocultó lo que podía ir mal: riesgo de deflación, mucho más grande en Europa que en Estados Unidos o Japón; un frenazo en el crecimiento de China; accidentes geopolíticos (Ucrania, conflicto China-Japón, Oriente Próximo, "o cualquier otra cosa")...

 Interrogado sobre la situación de España, alabó los esfuerzos realizados y explicó claramente las expectativas: malas. Es muy poco probable que España pueda volver a crecer a un 3%, como antes de la crisis, pero aunque eso fuera milagrosamente posible, el empleo no podría volver a esas tasas “hasta los años veinte”. 

Es decir, nos espera una muy lenta y dolorosa recuperación, y la crisis ha dejado heridas en una generación entera que no se van a curar. En España, afirmó, la situación ha sido, y es, peor que en otros países, no solo por el impacto de la crisis internacional en sí, sino por decisiones que se tomaron 10 o 15 años antes y que incrementaron después sus efectos más demoledores.

Si Wolf tiene razón, ¿a qué viene que nuestros gobernantes nos engañen y nos dibujen un panorama próximo que no existe y que hará que nos encontremos, una vez más, de bruces con la realidad?
 ¿No sería más razonable que tomaran a los ciudadanos por personas adultas, les informaran de lo que es razonable esperar, de acuerdo con las actuales circunstancias y políticas, y les permitan tomar sus propias decisiones? El principal argumento en contra debe de ser, seguramente, el electoral (...)"        ( , El País, 9 MAR 2014 )

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