2.3.14

Organismos multilaterales, bancos centrales y de inversión, y economistas privados no han dado una en sus previsiones

"El columnista del Washington Post, Robert Samuelson, en un artículo muy reciente, Economists in the Dark, algo así como Economistas en la Oscuridad, sugería que los actuales son tiempos difíciles para los economistas. Según el autor, su reputación se ve seriamente empañada y sus doctrinas dañadas.

 La razón es muy sencilla: los distintos organismos multilaterales, bancos centrales y la inmensa mayoría de bancos de inversión y economistas privados no han dado una en sus previsiones. (...)

En realidad lo que ha fracasado es exactamente la doctrina que el implícitamente trata de refutar, la ortodoxia neoclásica entendida como el “pensamiento único” dominante. (...)

Detrás del actual “pensamiento único” o “consenso de Washington”, lo que se presenta como verdades indiscutibles en realidad refleja juicios de valor, alimentados por la ideología dominante. 

Con el fin de eliminar la inflación, preservar el tipo de cambio, incrementar la tasa de crecimiento de la productividad y crear puestos de trabajo estables se propugnan políticas económicas basadas en la austeridad, liberalizaciones y privatizaciones. Si bien los fines u objetivos pueden ser idóneos, no así los medios.

Propugnan bancos centrales independientes, cuando en realidad la FED, el BCE, o Banco de España sólo han servido, y siguen defendiendo, a la élite dominante que ha generado la crisis actual, el lobby bancario. 

Recomiendan una combinación de sindicatos débiles, mayor flexibilidad del trabajo y congelación y reducción de salarios, cuando en realidad los países de mayor formación, prosperidad económica, y menor corrupción se caracterizan por lo contrario: participación de los sindicatos en la gestión empresarial, altos salarios, y protección del empleo.

Exigen una reducción de los servicios públicos e impuestos, cuando en realidad aquellos países desarmados fiscalmente y con servicios públicos mediocres es donde más golpea la crisis. Dictan en paralelo la cuasi desaparición de los déficits públicos, fijando límites a la deuda pública. 

Pero, ¿acaso no se han enterado de que en España, Holanda, Reino Unido o Estados Unidos la deuda privada es superior al 300% del PIB? ¿Por qué ocultan que los errores de asignación de recursos del sector privado están detrás de la actual crisis sistémica y de la espiral fuera de control de las deudas públicas de la mayoría de países occidentales?

Para rematar, consideran necesaria la privatización de numerosas empresas públicas y el desmantelamiento de numerosas reglamentaciones que regulan mercados para que estos sean más flexibles. 

Basta con poner un contraejemplo sencillo: los ciudadanos españoles estamos sufriendo en nuestras carnes los desmanes de los otrora monopolios naturales –sector eléctrico, energético o de telefonía-, que, tras su privatización, se han convertido en auténticos oligopolios conchabados con los políticos de turno.

La actual crisis económica y financiera ha puesto de manifiesto el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas que se enseñan en universidades de medio mundo. (...)

Sin embargo, existe un antídoto contra el “pensamiento único”. Se trata de la economía postkeynesiana, cuyos miembros sí que predijeron con antelación la que nos venía encima –Steve Keen, Wyne Goodley…-, y llevan haciendo propuestas para corregir el devenir económico y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, en definitiva, una vida más digna. Dejen por lo tanto de mentir o infórmense bien antes de opinar."                (Juan Laborda, Vox populi, 19/02/2014)

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