"Estas son las coordenadas: En el Este y el Sur del país el Estado
ucraniano se hunde. Muchos no reconocen allí al gobierno central y piden
referéndums y la federalización del país.
En Kíev un gobierno
pro-occidental desarbolado que se propone privatizar inmediatamente el
sector energético y retirar subvenciones agrarias, de acuerdo con las
recetas estándar occidentales, lo que anuncia una catástrofe para el
nivel de vida.
El gobierno es débil, no representa ni de lejos al
conjunto del país, y no sabe qué hacer, pero, ojo, independientemente de
su legitimidad, representa a la matriz del nacionalismo ucraniano.
Aunque este gobierno destruye en la práctica con su sectarismo y
patrocinio occidental la unidad del país, es al mismo tiempo el
principal vector que reclama la unidad de Ucrania. Kíev es como Jano, el
dios de las dos caras. (...)
El tercer elemento es la situación en Crimea. Ocupada por fuerzas rusas
con el mayoritario aplauso de la población, una "perfecta operación
militar" de Vladímir Putin que contiene un riesgo extraordinario.
En esta partida de ajedrez, Moscú se ha comido una torre en Crimea. La población local lo ha aplaudido (los adversarios, que los hay, son débiles y están asustados), pero en el resto de Ucrania se observa el asunto con preocupación (hablamos, naturalmente, de promedios pues la sensibilidad cambia de una región a otra). Incluso en Odesa, una ciudad ancha, liberal, y francamente pro rusa, la temperatura que marca el termómetro es sutil.
En esta partida de ajedrez, Moscú se ha comido una torre en Crimea. La población local lo ha aplaudido (los adversarios, que los hay, son débiles y están asustados), pero en el resto de Ucrania se observa el asunto con preocupación (hablamos, naturalmente, de promedios pues la sensibilidad cambia de una región a otra). Incluso en Odesa, una ciudad ancha, liberal, y francamente pro rusa, la temperatura que marca el termómetro es sutil.
Como a alguien se le escape un tiro en Crimea y
haya más violencias, el ocupante será inmediatamente visto como
responsable y agresor. Jurídicamente está en casa ajena, por más que la
historia le de la razón. Y luego está la propaganda. Poco a poco la gran
máquina de la información global se pone en marcha.
La máquina que hizo
pasar por "humanitaria" la guerra de Yugoslavia, por "guerra contra el
terrorismo" la segunda invasión extranjera de Afganistán, que vendió
amenaza de armas de destrucción masiva en Irak y causas justas por
doquier, comienza a emplearse a fondo ahora con Crimea.
"A Putin le importa un rábano la opinión de la Unión Europea", explica desde Moscú Dmitri Trenin, un politólogo occidentalista del centro Carnegie. "Ya le han demonizado tanto que no viene de eso", dice.
"A Putin le importa un rábano la opinión de la Unión Europea", explica desde Moscú Dmitri Trenin, un politólogo occidentalista del centro Carnegie. "Ya le han demonizado tanto que no viene de eso", dice.
Pero
Rusia apenas tiene recursos de propaganda externos. El eficaz canal RT
que da voz en inglés a muchos disidentes de Estados Unidos, es poca
cosa. En el frente informativo las divisiones acorazadas están en manos
del adversario. (...)
Putin se ha comido una torre en Crimea. Pero lo ha hecho exponiendo a su
reina. Como esa reina acabe siendo vista como una fea y abusona
madrastra en el resto del país, el balance final podría ser ganar Crimea
y perder Ucrania.
Y si Putin pierde Ucrania, podríamos acercarnos a un
escenario ruso de 1905: la pérdida de Ucrania, como la de la flota del
Báltico a manos de los japoneses en Tushima, Mar del Japón, tras una
navegación transoceánica a través del Cabo de Buena Esperanza, sería una
humillación que pasaría una seria factura. Por eso, si la situación de
los occidentales, cuya geopolítica -para adelantar la frontera de la
OTAN y hacerse con el control de los recursos de Ucrania- es un desastre
irresponsable, el que se está jugando el tipo aquí es Putin.
Por otro
lado, sin la operación de Crimea, Putin habría perdido aún más; las
bases para su flota, el control de Crimea y también Ucrania. Un jaque
mate. Así que la alternativa para Moscú era elegir entre malo y peor.
Ayer hubo tiros al aire de soldados rusos contra soldados ucranianos en la base crimeana de Belbek, ocupada por los primeros. Una buena ilustración de la peligrosidad de la partida. De los treinta aviones de caza ucranianos que hay en la base, solo cinco funcionan.
Ayer hubo tiros al aire de soldados rusos contra soldados ucranianos en la base crimeana de Belbek, ocupada por los primeros. Una buena ilustración de la peligrosidad de la partida. De los treinta aviones de caza ucranianos que hay en la base, solo cinco funcionan.
Además de
algunos soldados ucranianos que no se someten (naturalmente se les
presiona y se los intenta comprar), en Crimea hay otros factores de
contestación. Los tártaros de Crimea, 12% de la población, no quieren ni
oír hablar de la ocupación rusa que asocian a lo peor de su memoria,
las deportaciones estalinistas de las que su pueblo fue víctima en 1944.
Hay otras posibilidades de aguarle a Moscú la fiesta en la península. Y
desde la península, al resto.
Como dicen los chinos Rusia pisa en esta crisis sobre cáscaras de huevo. Todo cruje.(...)" (Rafael Poch, La Vanguardia, en Rebelión, 06/03/2014)
Como dicen los chinos Rusia pisa en esta crisis sobre cáscaras de huevo. Todo cruje.(...)" (Rafael Poch, La Vanguardia, en Rebelión, 06/03/2014)
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