"(...) No hubo debate alguno sobre el estado político, social y cultural de una nación que se está desintegrando; sólo se habló de economía, y lo que se afirmó fue una auténtica farsa.
Mariano Rajoy
mintió descaradamente en todas sus afirmaciones, hablando de un futuro
que sólo está en su imaginación, con la única y exclusiva intención de
volver a engañar a los súbditos del Estado.Mendacidad, necedad y prepotencia fueron las características principales de la intervención de Rajoy.
Carece de plan económico alguno. Sus dos anuncios estrella son una vulgar estafa; sus habituales promesas de futuro, el cuento infantil de la lechera. (...)
En su desesperado intento por no perder las elecciones europeas,
Rajoy ha batido todos lo récords de mendacidad y triunfalismo vano, lo
que ya es difícil. Pero esta vez ha ido más lejos, tanto que o en lugar
de un puro había fumado crack o su salud mental está seriamente afectada.
Me refiero a su afirmación de que España será pronto la nueva Alemania, una estupidez de mayor calibre aún que la de Zapatero
cuando aseguraba que España jugaba en la Champions League, ya que lo
que Rajoy afirma es que vamos a disputar la final con Alemania.
Lo
siguiente tropelía del personaje han sido sus anuncios estrella:
exención del IRPF para rentas hasta 12.000 euros anuales y tarifa plana
de 100 euros como cotización a las Seguridad Social. La primera
reflexión es que Rajoy está convencido de que los españoles somos
imbéciles y nos trata como a tales.
La segunda, que está absolutamente desesperado por presentar medidas electoralistas que
le permitan ganar las europeas. Muy mal deben de estar las cuentas
públicas (y lo están) para presentar dos medidas absolutamente
ridículas.
La exención del IRPF hasta 12.000 euros es una tomadura de pelo tan clara y medible que uno no sale de su asombro. Sólo afecta al 8% de las personas
que están por debajo de ese nivel de renta, es decir, a 120.000 de 1,5
millones, ya que el resto, 1,38 millones, están ya exentos. Y a los
120.000 beneficiarios les supone 166 euros anuales de media. Vamos, el
despiporre: 20 millones en total, la décima parte de lo que se gasta la
ínclita señora Botella en asesores que ni asesoran ni fichan.
La
tarifa plana de 100 euros para nuevos contratos de carácter fijo se ha
desmoronado en 48 horas. Se suponía que era para crear empleo, pero
ahora resulta que las empresas pueden beneficiarse de la tarifa plana sin crearlo.
Estos insensatos les permiten beneficiarse de la ayuda para sustituir
empleados antiguos por empleados nuevos y también para convertir
trabajadores temporales en fijos. Realmente inaudito. Reducirán los
ingresos de una Seguridad Social quebrada y no crearán ni un solo empleo
nuevo. ¿Pero es que se han vuelto locos?
Pero si las medidas son un bluff,
la explicación de los motivos de las mismas fue de aurora boreal. La
exención de impuestos era debida a la mejora de las cuentas públicas y
el primer paso a una bajada generalizada de impuestos. Pero vamos a ver,
Mariano, ¿de qué mejora hablas?
¿De no cumplir ni de
lejos el compromiso de déficit público ni en 2013 ni en 2014? ¿De que
hasta noviembre de 2013 los ingresos del Estado habían caído un 0,5%,
los gastos subido un 6,9%, y el déficit de caja ascendido un 35,9%?
Realmente sus afirmaciones no hay por dónde cogerlas.
La tarifa
plana era debida a que las cuentas de la Seguridad Social habían
mejorado gracias a su brillante gestión y ello hacía posible tal rebaja.
Las cuentas de la Seguridad Social no sólo no han mejorado, es que se han desplomado. (...)
La principal afirmación de Rajoy fue que “ya hemos cruzado el cabo de
Hornos”, una chorrada igual a que España será la próxima Alemania. Tal
cruce implicaría cambios de sentido en las variables macroeconómicas
esenciales y en todas estas variables la situación va a peor, no a
mejor. (...)" ('Sin debate de la nación y farsa en economía', de Roberto Centeno en El Confidencial, en Caffe Reggio, 03/03/2014)
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