"(...) Sin embargo, el área euro dispone de dos soluciones nada fáciles pero
menos dolorosas para hacer frente a este grave problema del
sobreendeudamiento.
La primera solución es una mutualización temporal del exceso de deuda
(por encima del 60% del PIB) heredado por los Estados miembros del área
euro tras las dos crisis —la primera, importada, y la segunda, debida a
fallos de diseño del euro— para poder crecer de nuevo sin dicho freno,
siguiendo una propuesta original del Consejo alemán de Expertos
Económicos (SVR), para ayudar a todos los Estados miembros con deuda
elevada que realmente están haciendo un ajuste fiscal apropiado, según
el procedimiento europeo de déficit excesivo.
Esta solución fue apoyada, en julio de 2012, por un grupo de 17
economistas de los Estados miembros del área euro llamado “INET council
on the euro zone crisis” (ineteconomics.org), entre los que había dos
españoles (Luis Garicano y yo mismo). (...)
Toda la deuda de los Estados miembros por encima del 60% del PIB se
pasaría a un fondo europeo de redención de la deuda, que se financiaría
emitiendo euroletras con garantía conjunta y solidaria de todos los
Estados miembros y con aportaciones de capital por parte del Mecanismo
de Estabilidad Europea (ESM).
Dichas euroletras conseguirían refinanciar el fondo a tipos muy
inferiores a la media que alcanzarían los Estados miembros por separado,
dada la enorme diversificación del riesgo que supone para el inversor
comprar deuda conjunta de sus 18 Estados miembros. Un grupo de trabajo
aprobado por el presidente de la Comisión Europea, y presidido por
Gertrude Tumpel-Gugerell, está estudiando su viabilidad que necesitaría
como mínimo un pacto.
La segunda solución sería una restructuración políticamente aceptable
de la deuda del área euro. Pierre Paris y Charles Wyplosz acaban de
proponer un modelo de restructuración de la deuda del área euro llamado
PADRE (Politically Acceptable Debt Restructuring in the Eurozone)
publicado como Geneva Reports on the World Economy No 3 (2013).
Dicha restructuración es complicada ya que habría que hacerla a
través del BCE, cuya propiedad es compartida por los 18 Estados miembros
del área euro (junto con otros Estados de la UE), luego no pueden
infringir pérdidas ni al BCE, ni a sus propietarios. Además, de acuerdo
con los Tratados, el BCE no tiene ningún mandato fiscal y es totalmente
independiente de los Estados miembros.
Dadas estas dificultades, la forma de plantearla consistiría en que
todos los Estados miembros del área euro, conjuntamente, solicitarían al
BCE que compre la deuda de todos ellos a su valor nominal. El BCE
podría, lógicamente, rechazar dicha petición o aprobarla si considera
que es conveniente para su política monetaria a medio plazo.
Dichas adquisiciones serían proporcionales al peso relativo de las
acciones de cada Estado miembro en el capital del BCE. Dado que las
deudas nacionales pagan diferentes tipos de interés, es necesario evitar
que haya transferencias entre unos Estados y otros y que algunos
Estados miembros renieguen de su deuda, una vez en manos del BCE.
Para evitar ambos problemas el BCE transformaría dichos bonos en
“bonos perpetuos con tipo de interés cero” con lo que extinguiría, de
golpe, las deudas que ha adquirido y no habría promesa alguna de repago,
aunque, lógicamente, dichos bonos perpetuos aparecerían, a su valor
nominal, en el activo de su balance. (...)" (
Guillermo de la Dehesa
, El País, 23 FEB 2014 )
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