4.3.14

Soluciones para la deuda europea

"(...) Sin embargo, el área euro dispone de dos soluciones nada fáciles pero menos dolorosas para hacer frente a este grave problema del sobreendeudamiento. 
La primera solución es una mutualización temporal del exceso de deuda (por encima del 60% del PIB) heredado por los Estados miembros del área euro tras las dos crisis —la primera, importada, y la segunda, debida a fallos de diseño del euro— para poder crecer de nuevo sin dicho freno, siguiendo una propuesta original del Consejo alemán de Expertos Económicos (SVR), para ayudar a todos los Estados miembros con deuda elevada que realmente están haciendo un ajuste fiscal apropiado, según el procedimiento europeo de déficit excesivo.

Esta solución fue apoyada, en julio de 2012, por un grupo de 17 economistas de los Estados miembros del área euro llamado “INET council on the euro zone crisis” (ineteconomics.org), entre los que había dos españoles (Luis Garicano y yo mismo). (...)

Toda la deuda de los Estados miembros por encima del 60% del PIB se pasaría a un fondo europeo de redención de la deuda, que se financiaría emitiendo euroletras con garantía conjunta y solidaria de todos los Estados miembros y con aportaciones de capital por parte del Mecanismo de Estabilidad Europea (ESM).

Dichas euroletras conseguirían refinanciar el fondo a tipos muy inferiores a la media que alcanzarían los Estados miembros por separado, dada la enorme diversificación del riesgo que supone para el inversor comprar deuda conjunta de sus 18 Estados miembros. Un grupo de trabajo aprobado por el presidente de la Comisión Europea, y presidido por Gertrude Tumpel-Gugerell, está estudiando su viabilidad que necesitaría como mínimo un pacto.

La segunda solución sería una restructuración políticamente aceptable de la deuda del área euro. Pierre Paris y Charles Wyplosz acaban de proponer un modelo de restructuración de la deuda del área euro llamado PADRE (Politically Acceptable Debt Restructuring in the Eurozone) publicado como Geneva Reports on the World Economy No 3 (2013).

Dicha restructuración es complicada ya que habría que hacerla a través del BCE, cuya propiedad es compartida por los 18 Estados miembros del área euro (junto con otros Estados de la UE), luego no pueden infringir pérdidas ni al BCE, ni a sus propietarios. Además, de acuerdo con los Tratados, el BCE no tiene ningún mandato fiscal y es totalmente independiente de los Estados miembros.

Dadas estas dificultades, la forma de plantearla consistiría en que todos los Estados miembros del área euro, conjuntamente, solicitarían al BCE que compre la deuda de todos ellos a su valor nominal. El BCE podría, lógicamente, rechazar dicha petición o aprobarla si considera que es conveniente para su política monetaria a medio plazo.

Dichas adquisiciones serían proporcionales al peso relativo de las acciones de cada Estado miembro en el capital del BCE. Dado que las deudas nacionales pagan diferentes tipos de interés, es necesario evitar que haya transferencias entre unos Estados y otros y que algunos Estados miembros renieguen de su deuda, una vez en manos del BCE.

Para evitar ambos problemas el BCE transformaría dichos bonos en “bonos perpetuos con tipo de interés cero” con lo que extinguiría, de golpe, las deudas que ha adquirido y no habría promesa alguna de repago, aunque, lógicamente, dichos bonos perpetuos aparecerían, a su valor nominal, en el activo de su balance. (...)"             ( , El País, 23 FEB 2014 )

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