5.3.14

Unos salarios de miseria vuelven a hacer de nuestro país un lugar espléndido para la implantación de “maquilas” orientadas a la exportación

"Si aceptamos que Alemania es un modelo de éxito, con un 18% de su ciudadanía en situación de pobreza y un 30% de la población activa subempleada en minijobs (22%) o en paro (8%), no puede sorprendernos que don Mariano estuviera exultante en el debate del estado del Reino. (...)

¿Acaso no hay por fin un leve crecimiento?

  Las puertas del cielo se han abierto de nuevo para los fieles. Su sacrificio no ha sido en vano: ha permitido que banqueros e inversionistas recuperen el dinero que derrocharon en la hoguera inmobiliaria, que los prestamistas foráneos dispongan de garantía soberana para recuperar el suyo y que unos salarios de miseria vuelvan a hacer de nuestro país un lugar espléndido para la implantación de “maquilas” orientadas a la exportación.

Ese era el objetivo de la devaluación interna: devaluar las conquistas sociales y los derechos de los ciudadanos para revaluar los del capital corporativo, el cual, una vez livianamente satisfecho su apetito voraz, acaso acepte invertir de nuevo e incluso contratar algún empleado, que ahora ya son muy baratos y tampoco cuesta nada despedirlos.

Quienes convirtieron la crisis en recesión, imponiendo una austeridad suicida, han levantado ligeramente el pie del freno y decretan el fin de la crisis. ¡Vaya mérito! (...)

En pro del tótem del crecimiento, y de la falsa secuencia que ha de traerlo —menos salarios, más beneficios, más inversión, mayor crecimiento—, se pretende olvidar que el estallido de la crisis se produjo en coincidencia nada casual con la mayor fase de concentración de riqueza mundial y con la de mayor abdicación de la política a los pies de los mercados. 

Se pretende hacer olvidar para avanzar con paso firme y decidido hacia el abismo de la fractura social y medioambiental al mismo tiempo. (...)

Con todo, una mayoría suficiente volverá a creer en el espejismo y les dará alas. También la lotería engaña a la mayoría con la esperanza vana de resultar premiados todos. Así pues, jugaremos de nuevo. (...)"              (Jordi Angusto, Econonuestra, 26/02/2014)

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