"El título es unafrase de Draghi en su rueda de prensa en la que
anunció que la baja inflación ha llegado para quedarse y que el banco
central está dispuesto a luchar contra ella “con todas las herramientas
de las que dispone, incluidas políticas cuantitativas de compras de
bonos”. Es lo que muchos economistas venimos pidiendo desde hace años.
Desde que un banco central toma decisiones hasta que surten efectos
sobre la economía pasan varios meses. Además, los precios son un
indicador muy retrasado. Y encima estamos en una crisis de deuda. El
sobreendeudamiento fue la principal causa de la inflación de activos y
ahora el desendeudamiento es la causa de la deflación. (...)
La deflación es un fenómeno monetario y la acción del banco central es
determinante. Pero las crisis de deuda desinhiben la acción de la
política monetaria. Si las crisis de deuda se resolvieran solo
imprimiendo dinero nunca habrían existido. Sobreendeudamiento con
deflación de activos provoca pérdidas y alguien tiene que asumirlas. Si
los bancos centrales las asumen, el riesgo es la hiperinflación. (...)
El BCE ya es supervisor único y tiene el mandato de explicar a los
ciudadanos europeos si los activos en el balance de los bancos están
bien valorados o hay pérdidas y morosidad oculta. Crédito viene del
latín creer y hay dudas razonables sobre la solvencia de la banca
europea. Y los problemas de solvencia nunca se solucionan con liquidez. (...)
En Europa hay que crear una mesa de reestructuración de deuda, ya que
en muchos casos hablamos de deudas públicas. Hay que aprobar eurobonos,
mutualizar esas deudas, sanear el sistema bancario y desatascar el
canal crediticio, especialmente a pymes.
Con esos eurobonos hay que
aprobar planes de estímulo, concentrados en desempleo juvenil,
innovación tecnológica y educación. Y después el BCE debe poner la
cuadratura del círculo que sería la compra y monetización de esos
eurobonos.
El BCE es actor principal del desastre, al permitir la inflación
durante la burbuja y no gestionar adecuadamente la deflación. Pero él
solo no podrá sacarnos de esta, como nos ha enseñado la experiencia
japonesa. Sayonara." (
José Carlos Díez
, El País, 4 ABR 2014)
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