2.4.14

La otra cara del “éxito” alemán (sus superávits por cuenta corriente) son precisamente los déficits del resto de países.

"Nuestra interpretación de la crisis de la eurozona se basa en la articulación de cuatros planos: una reducción de la participación de los salarios en la renta y una distribución más desigual de los ingresos, la financiarización creciente de las economías, la existencia de importantes diferencias en las especializaciones productivas en el interior de la Unión Europea, y la formación de la unión monetaria. 

En este artículo ofrecemos una primera visión general de nuestra argumentación que, sin detenerse en los detalles, permita al lector conocer desde el principio sus líneas principales.

Una idea fuerza de esta explicación es que la crisis actual hunde sus raíces en los cambios que se han venido produciendo en las tres últimas décadas, periodo en el que han tenido gran influencia las teorías y políticas inspiradas en el neoliberalismo. 

 Como consecuencia de estos cambios se ha desarrollado un modelo de crecimiento que ha promovido una gran acumulación de deuda (fundamentalmente privada) y, a la vez, ha dependido de este endeudamiento para su continuidad.

 En este sentido, podríamos decir que las décadas de predominio neoliberal coinciden con la “economía del endeudamiento”. Otra característica importante es que la acumulación de deuda no se ha distribuido de forma simétrica entre países, sino que ha dado lugar también a la aparición de dos bloques, el de los países deudores y acreedores.

Estas características hacen que el modelo tenga una fragilidad creciente, y la crisis actual es el resultado de esta dinámica insostenible. Cuando cualquier cambio hace que los agentes que se encuentran en una situación de sobreendeudamiento no puedan seguir refinanciando su gasto con nuevas deudas, la economía colapsa. En este caso, el factor que precipitó la crisis fue el impago de las hipotecas subprime, pero pudo haber sido otro.

También está claro que, una vez que se precipita, no se trata de una crisis cualquiera, ya que los años transcurridos dejan tras de sí un importante stock de deudas que hay que eliminar. El intento simultáneo de todos los agentes por lograrlo –reduciendo para ello su gasto– se retroalimenta, generando el círculo vicioso de la recesión.

 La respuesta de las autoridades, y en especial las políticas de recortes de gasto público y de los salarios, agudizan aún más esta situación depresiva, haciendo que ni siquiera sea posible eliminar la deuda. (...)

Algunas economías contrarrestaron esta tendencia mediante al recurso a la demanda externa, promoviendo las exportaciones, para lo cual aplicaron deliberadamente políticas aún más intensas de restricción salarial (como dijimos más arriba, en Europa el ejemplo más claro es Alemania).

 Obsérvese, sin embargo, que esta alternativa depende de que en otras economías la demanda interna (el origen de sus importaciones) sea suficientemente fuerte. Y en estas economías, en un contexto de restricción salarial, esto sólo es posible mediante el recurso a la deuda. Ésta fue la verdadera palanca del crecimiento en el modelo neoliberal… mientras duró.

El proceso de financiarización se relaciona con la creación de deuda en un doble sentido. Por un lado, como hemos visto, contribuye a reforzar la tendencia al estancamiento del sistema, y por tanto la necesidad de la deuda.

 Por otro lado, su propio desarrollo permite la aparición de instrumentos y mercados que facilitan el acceso al crédito: es parte del negocio. En cierto sentido, por tanto, crea el problema y a la vez genera la solución; pero una solución que sólo puede ser temporal.

También es importante destacar otra idea: la financiarización de la economía incrementa lo que se denomina como “fragilidad sistémica”. Una de las características de este proceso es que es cada vez más frecuente la existencia de agentes que se endeudan para financiar operaciones especulativas: adquisiciones a crédito de activos para revenderlos una vez que su precio se eleve, siendo posible con esta ganancia de capital devolver el crédito y obtener un beneficio.

 Esto lleva a asumir riesgos crecientes por parte de los agentes endeudados, pero también por parte de las entidades financieras, que obtienen importantes beneficios. Éstas no son en absoluto un agente pasivo del proceso, sino muy activo.  (...)

Como hemos señalado antes, el crecimiento pudo mantenerse dentro de este modelo por el recurso bien a las exportaciones bien a la deuda.  (...)

La constitución de la zona euro ha reforzado, finalmente, todas estas tendencias. En primer lugar, su diseño ha asumido de forma nítida los fundamentos y la agenda neoliberal, que ha contribuido a consolidar e impulsar.  (...)

Más aún, podríamos decir que el euro creó las condiciones ideales para la aplicación de las estrategias mercantilistas de países como Alemania; recordemos, no obstante, que la otra cara del “éxito” alemán (sus superávits por cuenta corriente) son precisamente los déficits del resto de países. (...)

Concluimos este apartado con dos breves observaciones finales. El análisis convencional de la crisis de la zona euro suele identificar ésta como una crisis de competitividad de los países periféricos y una crisis de deuda soberana, recomendándose como terapia la devaluación salarial y los recortes fiscales.

 La exposición que hemos hecho hasta aquí muestra claramente: que no compartimos en absoluto ese diagnóstico. Centrar la atención en la crisis de deuda soberana nos parece completamente inadecuado, al ser una consecuencia de la propia crisis estructural. 

En consecuencia, las políticas que se recomiendan nos parecen desacertadas. De hecho, podríamos decir que estas políticas son hoy uno de los factores principales para la prolongación de la crisis. (...)"        (Nacho Álvarez Peralta, Fernando Luengo y Jorge Uxo, Economía Crítica y crítica de la Economía, 25/03/2014)

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