28.4.14

Si el presidente del BCE hubiera declarado mucho antes que estaba dispuesto a todo para salvar la deuda española, otro gallo hubiera cantado

"(...) La OCDE puso la guinda hace unas semanas. Vino a explicar que los ingresos de los hogares españoles cayeron unos 2.600 euros por persona entre 2008 y 2012. "Esta es una de las caídas más fuertes entre los países de la eurozona, y refleja el deterioro de las condiciones del mercado del trabajo para amplios sectores de la población". 

Ponía el dedo en la llaga al recordar que sólo un 54% de los adultos en edad de trabajar tiene un empleo, siendo esta la tercera tasa de ocupación más baja entre los 34 países de la OCDE (la media es del 65%). 

Y quizás lo más duro. "España explica el 55% del alza en el desempleo de toda la eurozona: entre el 2007 y el 2013, el paro se incrementó a un ritmo de más de 13.000 personas por semana" Y por si fuera poco, "de los 5,8 millones de parados actuales, un 45% lo son de larga duración".

De todos modos, vista la situación que tenemos, no deja de sorprender como instituciones como la Comisión Europea, el FMI o la propia OCDE se dediquen a criticar con cierta saña una realidad que ellos mismos han contribuido a generar. Sin la política de austeridad a ultranza impuesta por la troika, una parte del desaguisado se hubiera podido evitar. 

Y si el presidente del BCE hubiera declarado mucho antes -cuando era más necesario- que estaba dispuesto a todo para salvar la deuda, otro gallo hubiera cantado. Pero son historias pasadas... y gente bien situada y con poder económico habrá ganado mucho dinero con la especulación a la baja de la deuda. Pero hoy ya no parecemos recordar muchas cosas. De hecho, por no hablar ya ni hablamos ni tan siquiera de las agencias de rating...

La OCDE admite que la carga de la crisis ha recaído sobre las capas más pobres de la población. Y concretamente, estima que el 10% más pobre ha visto disminuir sus ingresos anuales a un ritmo medio del 14% entre 2007 y 2010, habiendo perdido un tercio de sus ingresos en esos años. Mientras, el 10% más rico sólo sufría una merma del 1% anual.

 El resultado de esta disparidad es evidente: en 2010, los ingresos medios del 10% más rico de la sociedad fueron 13 veces más altos que los ingresos medios del 10% más pobre, cuando la media de la OCDE está en 9.4 veces. Tenemos una bomba de relojería y se debe desactivar con urgencia, pero, ¿quién y cómo?"           (Jordi Goula, La Vanguardia, 20/04/2014)

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