"Carabanchel es uno de los distritos del sureste de Madrid que siempre han desprendido un aura de conciencia y movimiento social, como Aluche, Usera, o el paradigmático Vallecas.
Ese aura fue evidente en un tejido vecinal articulado en espacios como
el Centro Social Casa del Barrio, la Asamblea de Trabajadores de
Carabanchel (Atraka) o la lucha contra el cierre del centro ocupacional
Magerit, que se hizo fuerte en 2011, pero creció con la ola de organización desde abajo propiciada por el movimiento 15M.
“Se nota el crecimiento exponencial del movimiento social en
Carabanchel desde que el 15M decidió trasladarse a las periferias desde
la acampada en Sol”, comenta una vecina del barrio. Ese movimiento se
traduce en multitud de proyectos con organización horizontal e
inclusiva, en ámbitos muy variados.
La Asamblea Popular de Carabanchel (APC)
fue una de las más de cien que se crearon el 28 de mayo de 2011, por
iniciativa de la comisión de Extensión de la Asamblea de Sol, y desde
entonces continúa reuniéndose semanalmente en la plaza de Oporto.
Entre
las comisiones de la APC hay una que aglutina a más personas: “Se denominaba comisión social e inició su andadura parando redadas racistas en el barrio”, comenta
Irina, integrante, “pero los vecinos comenzaron a acudir con órdenes de
desahucio y, aunando esfuerzo con la PAH, empezó a centrarse en
vivienda”.
En ella son principalmente las propias personas afectadas las
que se organizan para, entre todas, buscar solución habitacional.
El empoderamiento ha dejado fuera de la ecuación el término
‘caridad’, según cuenta Irina: “en Carabanchel se trabaja de manera
horizontal, aplicando apoyo mutuo entre las personas afectadas.
Así se
están consiguiendo grandes éxitos, hemos parado cientos de desahucios, haciendo realidad el lema ‘sólo no puedes, con amigos sí’”.
Irina destaca que la fórmula “aporta soluciones y además pone en un
brete al poder, al visibilizar una contradicción entre el acaparamiento
inmobiliario por parte de los bancos y las necesidades básicas de la
gente”.
Marcheline representa uno de los casos de empoderamiento más claros de Carabanchel: acudió
a la APC y a la PAH en 2011 por un problema habitacional y se ha
convertido en una de las cabezas visibles del activismo en el barrio:
“Estaba desesperada, había acudido a los servicios sociales, a la
Iglesia y a todo tipo de organizaciones sin obtener ni ayuda, ni
consuelo. Con la asamblea, comenzamos a acudir a los medios de
comunicación, lo que propició la paralización del desahucio, y le
arrancamos al banco un alquiler social”.
Madre de tres hijos y residente
en el Estado español desde hace 20 años, comenta que antes se sentía
“como una inmigrante” y ahora “como una ciudadana más”. Carabanchel es
el distrito con más migrantes de Madrid, un 28% de un total de 256.000
habitantes.
Marcheline prosigue: “Yo antes era una ignorante política,
ahora hago política a diario. Nos hemos dado cuenta que en colectivo,
tejiendo redes, somos capaces de vencer el miedo y hemos recobrado la
esperanza debido a la confianza y a la solidaridad”.
María, otra migrante afectada por su hipoteca, cuenta otro éxito: “En
mi caso logramos que un juez paralizara la subasta de la vivienda y
estoy en proceso de conseguir alquiler social”. María pone en valor el
refuerzo moral de colectivizar los problemas: “Sentía una vergüenza muy grande por el tema del piso, me sentía culpable.
Hemos
convertido esa vergüenza en rabia traduciéndola en organización para
defendernos entre todas”. La campaña Obra Social de la PAH se ha
materializado en Carabanchel en Izan & Britanny, un edificio
propiedad de la Sareb, liberado el pasado octubre para realojar a seis
familias, sobre el que ya pesa una orden de desalojo. Además, está
habiendo decenas de ocupaciones de pisos, menos mediáticas pero con
notable apoyo del vecindario.
El recrudecimiento de la crisis arrojó en Carabanchel nuevos problemas relacionados con las necesidades más básicas, como alimentación o vestimenta. Así surgió la Red de Derechos Sociales (RDS),
en la que los vecinos con necesidades trabajan de manera colaborativa.
“No queremos que ninguna persona en el barrio malviva por culpa de un
sistema que le ha dejado sin trabajo, sin casa y sin recursos”, explica
Javier, que participa en la RDS.
Algunas de sus acciones: stop
desahucios, elaboración y reparto de cestas de comida, mercadillos de
intercambio de libros de texto, donación y colectivización de juguetes y
ropa, ferias en las que se comparten habilidades laborales... Javier
habla de las “tiendas amigas”, comercios del barrio “que hacen
descuentos a personas desempleadas y donan alimentos para que los
colectivicemos”.
Gran parte de la ebullición de Carabanchel se observa fácilmente en
sus centros sociales autogestionados, ya sean ocupados o de alquiler. El Espacio Sociocultural Liberado Autogestionado Eko (ESLA Eko) nació a finales de 2011
por iniciativa de la APC, que liberó un edificio abandonado durante una
década, lo acondicionó y lo puso a disposición de los colectivos y
vecinos del barrio.
Entre las iniciativas dispares que acoge están la Universidad Popular de Carabanchel, la asesoría de ocupación, clases de apoyo a menores y de idiomas, serigrafía, teatro, agrupaciones de bailes tradicionales latinoamericanos y espacios para ensayo y reuniones.
En la órbita del Eko han surgido el Nodo de Producción y Autoconsumo y
la red de huertos urbanos, que cultiva en solares de la zona. Otros
espacios son el CSOA La Gatonera, okupado desde 2008; Vaciador34, un
lugar donde se trabaja y politiza “la cuestión estética” de manera
cotidiana; y La Nave, proyecto de vivienda colectiva y autoempleo de
reciente creación.
La lista no para de crecer y hace que este distrito
sea, probablemente, el que resiste con más fuerza a los estragos del urbanismo neoliberal que practican las administraciones públicas madrileñas.
Tres proyectos muy del barrio
Casa del Barrio
Centro social autogestionado desde 2009. Lo alquila una asociación con el objetivo de “dar salida a las inquietudes sociales, construir barrio, generar y promover cultura, transmitir lecturas diferentes de la realidad, fomentar un pensamiento crítico, encontrarnos y conocernos”. Es la sede de varios colectivos como el Ateneo Republicano o del Grupo Antimilitarista del distrito. Está en la avenida de Carabanchel Alto, 64.
Atraka
La Asamblea de Trabajadores de Carabanchel (Atraka) surgió con la organización de trabajadores para la huelga general del 29 de septiembre de 2010. Pretende cubrir los espacios vacíos dejados por los sindicatos y aglutinar a colectivos, centros de trabajo y trabajadores a nivel de barrio. Disponen de un servicio de asesoría laboral, todos los martes de 19 a 21h en Casa del Barrio.
Carabancheleando
Proyecto de investigación militante que analiza las periferias urbanas después del estallido de la burbuja inmobiliaria, articulado con paseos para generar conocimiento colectivo, desde abajo y que sirva para la transformación social. Tras más de un año de trabajo, parte de los resultados se han reflejado en la web carabancheleando.wordpress.com." (Diagonal, 28/05/2014)
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