"(...) Aceptemos que las píldoras voluntaristas del Gobierno en el programa de
estabilidad dan resultado. Ello significaría que al final de 2015, en
materia de empleo España estaría igual que en 2011. Cuatro larguísimos
años perdidos, reforma laboral Dios mediante. La constatación del mayor
fracaso en la política económica.
Este debe ser el centro de cualquier
debate sobre la recuperación, no el déficit y la deuda pública, o la
sanidad del sistema financiero. El éxito o fracaso de una política
económica se mide por el aumento o la reducción del bienestar de la
mayoría.
Hagamos la foto estática de cómo estaba el paro en el cuarto
trimestre de 2011 (último periodo de Zapatero) y cómo está ahora, medido
por la homologada encuesta de población activa. Hoy hay 646.000
desempleados más; 857.000 empleados menos; una tasa de actividad menor
(59,46% frente a la ya muy baja del 60,29%); 400.000 hogares más en los
que tanto el hombre como la mujer están parados; y la tasa de
temporalidad —objetivo central de la reforma laboral, según su
preámbulo— solo se ha reducido 1,85 puntos (del 24,98% al 23,13%), más
atribuible a las consecuencias de la propia crisis que a la bondad de
las medidas gubernamentales.
Después de dicha reforma, el mercado de
trabajo español sigue siendo el más dual de todos los países de nuestro
entorno. Y todo ello sin abordar en ese debate la calidad de los puestos
de trabajo que se están creando.
Por tanto, dejémonos de fanfarrias propagandísticas. Las denuncias de
una recuperación sin empleo son dignas de ser analizadas. Sobre esto,
en el programa electoral europeo del partido que gobierna España, ni una
sola línea." (
Joaquín Estefanía
, El País, 4 MAY 2014 )
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