"(...) Dinamarca acumula el más alto porcentaje de denuncias de violencia de género de la UE, no sólo del ámbito familiar sino también laboral. Una macroencuesta publicada recientemente por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE
muestra que un 52% de las mujeres danesas considera haber sufrido
alguna forma de violencia física y/o sexual, frente a una media europea
del 33%.
El resto de Escandinavia
también aparece en cabeza del reciente informe. En estos países, la
incorporación de la mujer al mercado laboral se produjo mucho antes que
en los países del este y sur de Europa y la defensa de los valores
progresistas es compartida por ambos sexos.
Los expertos señalan a un
engrasado mecanismo que facilita las denuncian como uno de los factores
que explican los datos. En el caso danés, la llegada de familias
refugiadas e inmigrantes procedentes de otras culturas es también según
los estudiosos otra de las razones. (...)
Mary no tuvo que abandonar Dinamarca, pero otras mujeres sí. Algunas van a Suecia,
donde la lengua es similar y el esfuerzo de adaptación menor. Las hay
también que cambian su nombre, su identidad. El objetivo es que se
sientan más seguras y puedan empezar de cero. Y lo fundamental, es que
“estudien, algo que les guste y que les devuelva el respeto por sí
mismas.
La educación hace también rico a un país”, dice Lene Hækmand. En
sus 14 años de directora del centro de mujeres maltratadas de
Frederiksværk, Lene ha visto a muchas mujeres empezar de nuevo. “Aquí
pueden hacerlo, esa es la gran diferencia con otros países europeos,
entre ellos España, porque el Estado les concede además de apoyo
psicológico y logístico, el kontanthjælp, una ayuda de
aproximadamente 10.000 coronas al mes libres de impuestos, unos 1.400
euros”, dice.
La independencia, entre otras la económica, favorece que
el número de mujeres víctimas de la violencia de género que consiguen
salir de su situación sea en Dinamarca muy alto. “Solo el 10% de ellas
vuelven con sus maltratadores, hace unos años el porcentaje era del
50%”, subraya Lene. (...)
Una de las razones por las que se ha conseguido darle la vuelta a las
estadísticas es la aprobación, siendo primer ministro de Dinamarca Anders Fogh Rasmussen
(2001-2009), de la primera ley estratégica contra la violencia de
género. Una ley que, entre otras cosas, recoge que “no tiene por qué ser
la maltratada la que denuncie al agresor, la policía también puede
hacerlo”, explica la pedagoga especializada en violencia de género, Maja
Christensen.
Ella añade que las mujeres maltratadas en Dinamarca
reciben gracias a esa ley el asesoramiento de un trabajador social que
les ayuda a buscar casa, colegio para los niños y les explica qué
servicios tiene el barrio o la ciudad a la que se mudan para alejarse de
su agresor y de su entorno. “La clave es que no se sientan solas”
sentencia Maja Christensen, sea cual sea su origen. (...)
Para Morten Kjæum, director del FRA, el centro que hizo la estadística para Eurostat,
la Oficina Europea de Estadísticas, Dinamarca tiene, no obstante, un
problema real con la violencia de género y tanto la sociedad como las
instituciones están mirando hacia otro lado. (...)
Birgit Soederber, presidenta de los Centros de Acogida para mujeres en
Dinamarca, ofrece ejemplos concretos. “Las cifras son alarmantes y nos
estamos quedando atrás. Cuando hacemos campañas sobre violencia en el
noviazgo y llamamos para ofrecer visitas y charlas en los colegios
públicos, hay muchas escuelas que nos dicen que no, que no es necesario,
que ese tipo de comportamientos no ocurren en su centro entre los
adolescentes de 13, 14 o 15 años que empiezan a tener sus primeras
relaciones”. (El País, 06/05/2014)
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