"(...) El punto de partida para justificar la existencia de un salario
mínimo es profundamente teórico. Una de las mayores discrepancias entre
la ortodoxia y la heterodoxia, se produce sobre la forma de la curva de demanda de trabajo.
Para la ortodoxia, dado un gasto autónomo real, existe una relación
negativa entre el nivel del salario real y la demanda de trabajo de las
empresas.
Por el contrario, para aquellos que defendemos el principio de demanda efectiva,
bajo unos supuestos microeconómicos realistas, existe una relación
positiva entre el nivel del salario real y la demanda de trabajo de las
empresas.
Un aumento del salario real comporta un desplazamiento a lo
largo de la curva de demanda efectiva de trabajo, de manera que la
subida del salario real acarrea por tanto un nivel de ocupación más
elevado. Esta relación positiva es paradójica. Lo que es cierto para una
empresa, puede ser falso a nivel macroeconómico. Es la paradoja kaleckiana de costes.
La relación empírica negativa entre salarios reales y empleo que se observa en España conforma en realidad una correlación espuria. En economías que crecen vía deuda, los salarios reales caen.
Por eso, la recomendación de la ortodoxia de disminuir el salario real
llevaría en realidad a una subida del margen de beneficios por unidad
vendida, pero la masa de beneficios totales no cambiaría en modo alguno,
mientras que la renta nacional, ventas y empleo global disminuirían. La
propuesta de recortes salariales hecha por diversos autores acabaría
siendo contraproducente, aceleraría la espiral deflacionista y hundiría
definitivamente el sector bancario.
Si dejamos que actúen solo las fuerzas del mercado, éstas conducirán a
la economía a un equilibrio subóptimo con débil ocupación y un pobre
nivel de vida. Dado que el equilibrio alto de empleo es inestable, tan
solo la intervención del Estado podrá conseguir que la economía se
mantenga cerca del mismo.
Para ello éste debe intervenir para conservar
unos salarios reales altos, incluso en períodos de paro, fijando por
ejemplo un salario mínimo interprofesional garantizado que presione al
alza a todo el abanico salarial; imponiendo incluso salarios elevados en
el sector público. (...)" (Juan Laborda, Vox populi, 12/04/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario