"(...) Se trata de denunciar y poner de manifiesto que los intentos del
gobierno por dar por concluida la crisis económica y afirmar que estamos
instalados en la recuperación son falsos. La crisis continúa y mucho
peor que eso, en cualquier momento puede recrudecerse y agravarse la
situación desoladora que vive el país.
No pasará mucho tiempo antes de
que esto ocurra y, con el gobierno desahuciado por sus mentiras y
errores, ya tendrá poco sentido imputarle su manipulación, sino que la
tarea fundamental será como combatir los nuevos zarpazos de la crisis. (...)
En una realidad tan compleja como la economía se pueden encontrar datos
sobre aspectos parciales que pueden inducir, por la desesperación, a
interpretarlos como señales indiscutibles de un cambio de situación. (...)
Precisamente, varios días antes de conocerse la EPA del primer
trimestre, el gobierno, en su delirio propagandístico, anunciaba que
entre este año y el siguiente se iban a crear 650.000 nuevos puestos de
trabajo, o 600.000 en una corrección a la baja. No obstante, la
destrucción de 185.000 en los tres primeros meses del año, abate sus
previsiones y lo compromete a crear ya sólo en siete trimestres 785,000
nuevos empleos.
Como puede interpretarse, todo un disparate. Aunque las
cifras del empleo y paro dan mucho juego para analizar la evolución de
la crisis y el efecto de la última reforma laboral: son, básicamente,
las que utiliza el gobierno para insistir en un cambio de tendencia
según una lectura sorprendente: cada vez estamos peor, pero empeoramos
más lentamente.
Leyendo el informe del Banco de España sobre la evolución económica
en el primer trimestre de este año, con la intención de indagar en la
información de base en la que se sustentan los pronósticos oficiales, se
puede leer un primer párrafo que, paradójicamente, a pesar de afirmar
que la economía mejora, da lugar a muchas dudas. Vale la pena
reproducirlo:
“Durante el primer trimestre de 2014 la economía española prolongó la trayectoria de paulatina recuperación de la actividad en un contexto en el que se produjeron un avance adicional en la normalización de los mercados financieros y la consolidación gradual de la mejoría del mercado laboral. Según la información disponible —todavía incompleta—, se estima que el PIB aumentó un 0,4 % en tasa intertrimestral (frente al 0,2 % del período octubre-diciembre), lo que situaría por primera vez la tasa interanual también en terreno positivo (0,5 %), tras nueve trimestres consecutivos de tasas interanuales negativas”.
Esas tasas es
lo mínimo que se despacha en crecimiento. Menos, entra en el orden de
magnitud de los errores de estimación. ¿Quién compraría un coche de
segunda mano o una recuperación ofrecida en tales términos?
La
endeblez estadística de la campaña de la recuperación del gobierno es
manifiesta. Rastreando y exprimiendo la información se encuentran
algunos datos que han mejorado con respecto al pasado, pero otros
revelan problemas agudizados, de manera que la valoración global de la
situación, en el mejor de los casos, podría retrotraernos a varios meses
anteriores cuando el PP, necesitado de algo positivo que ofrecer
después de tanto desastre y sufrimientos causados, empezó a anunciarnos
que había ya indicios de haber tocado, pero no para afirmar que la
economía ha emprendido ya el camino definitivo de la salida de la
crisis.
El gobierno, empleando el gobelino método de insistir, se creyó
su propia propaganda, cuando lo más favorable que se puede mencionar
sobre la recuperación son las propias previsiones del gobierno, cuya
credibilidad es simplemente nula
El asunto principal no es si realmente la economía ha mejorado
levemente, lo que significaría entrar en el debate artificial que se ha
suscitado sobre la evolución “macro” (lo que ve el gobierno de positivo
para su campaña) y la evolución micro (lo que sufren los ciudadanos en
términos de paro, salarios, precariedad, los desahucios, etc., etc…),
que sique profundamente hundida.
La incógnita fundamental pendiente es
si hay riesgos de agravamiento serio de la crisis en el próximo futuro,
es decir, antes de que se confirme esta más que discutible recuperación
de la que se habla. Y se puede afirmar con bastante contundencia que
existen serios peligros de que la crisis origine momentos muy
dramáticos, que conmocionen aún más al país económica y socialmente
(dejemos ahora la política). (...)
Al final del 2013, después del hundimiento económico de los últimos
años, se ha corregido el déficit exterior y se ha logrado un ligero
superávit de la balanza corriente en 2013 por la postración de la
actividad, pero todavía los pasivos exteriores superan los 2,3 billones
de euros con la particularidad de que la parte correspondiente a las
administraciones públicas es ahora de 0.35 billones de euros.
Un
profundo desequilibrio tanto del sector privado como público que
constituye una rémora muy agobiante para la economía española en los
próximos tiempos, susceptible de ocasionar incidentes financieros graves
y descontrolados. (...)
En la evolución del sector público reside uno de los aspectos más
negativos y peligrosos de la situación económica comparada con la del
principio de la crisis. Las Administraciones Públicas llegaron a tener
en el trienio 2005-07 un ligero superávit, pero, sobrevenida la crisis,
con la particular explosión de la burbuja inmobiliaria, los ingresos
públicos cayeron drásticamente y, a pesar de las políticas de ajuste y
austeridad, los déficit del sector público han cobrado en los últimos
tiempos cotas insólitas.
La consecuencia inevitable ha sido un rápido e
intenso crecimiento de la deuda pública, cuyos intereses constituyen una
pesada carga para las propias cuentas del sector y exige una renovación
continua de dicha deuda en unas condiciones todavía dominadas por la
inestable situación financiera internacional y la insolvencia potencial
de nuestro país. (...)
Estos datos referidos al vuelco de las cuentas públicas son decisivos
para entender la tesis de este artículo sobre la continuidad de la
crisis y su posible agravación. Todos los mensajes de recuperación
chocan con la que será sin duda alguna la política económica que aplique
el gobierno muy próximamente.
Más recortes, más ajustes, mayor
austeridad, en esa lucha bastante difícil y contradictoria por acabar
con el déficit público, tal y como lo exigen los poderes económicos. (...)
La continuación del déficit de las cuentas públicas induce un
crecimiento de la deuda pública, que ya roza el nivel de lo impagable.
No se quiere mencionar este dato para comparar situaciones antes de la
crisis y ahora, un pequeño olvido de la manipulación, pero es definitivo
para poner de manifiesto que la economía española está más socavada e
inestable que al comienzo de la crisis.
La evolución de la prima de
riesgo con una caída en los últimos tiempos sensible se aporta en
sentido contrario como dato concluyente, pero bastaran pequeños
acontecimientos traumáticos para que se dispare nuevamente como
corresponde a la deuda soberana de un país altamente endeudado.
No se
han inventado todavía remedios sin graves consecuencias para
enfermedades de este tipo (quitas, reestructuración, rescates….). El
país está instalado sobre una bomba financiera, con lo que implica de
inestabilidad latente en lo inmediato y de peligros futuros." (Pedro Montes, Crónica Popular, en Rebelión, 05/05/2014)
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