"El rector de la Universidad de León ha contratado a efectivos de los
“cuerpos de seguridad” privados de una empresa, para impedir que las
trabajadoras de la limpieza de la Universidad puedan ejercer su derecho
constitucional a la huelga y la manifestación.
Como cuerpos
paramilitares de “hombres” uniformados y con dispositivos
“antidisturbios” amedentradores, escoltan a todas las trabajadoras de la
limpieza, vayan donde vayan, en la Universidad. Y ya se sabe que la
legislación del PP les permite ejercer como policías, es decir, como
“fuerzas de orden público”.
Les impiden entrar en los edificios
de la Universidad para poder manifestarse en ellos e, incluso, si alguna
tiene que ir al baño, la escoltan hasta el mismo en alguno de los
edificios de la Universidad, como aparece en las películas de Hollywood
en las cárceles con los presos peligrosos, y esperan mientras hace sus
necesidades hasta que salen para volver a expulsarlas fuera del
edificio.
Porque no quiere que vuelva a pasar lo que ha venido
pasando estos días en las Facultades. Cuando todo el alumnado ha salido
de las clases, cuando las trabajadoras de la limpieza entraron en los
edificios, para aplaudir y apoyar las reivindicaciones de sus compañeras
de la limpieza.
Porque los estudiantes se sienten solidarios pues a
ellos ya les ha tocado ya sufrir la brutal subida de tasas, el recorte
de becas y el cada vez más difícil acceso a mantenerse en la Universidad
si no se tiene dinero suficiente para seguir pagando.
El rector no
puede permitir que aparezcan fotos en los periódicos, donde los
estudiantes salen masivamente de las clases, para aplaudirlas y
animarlas en la Facultad de Educación, en la de Derecho, en tantas donde
también muchos profesores y profesoras les acompañaron para mostrar su
indignación ante tanto recorte. Qué mala imagen para su prestigio
personal. (...)
Hermida, nuestro rector, se adelanta a la “ley mordaza” de su admirado
Ministro de Justicia, Gallardón, y la aplica a rajatabla en nuestra
Universidad, excudándose en que éstos no son fuerzas de represión
policial, sino fuerzas de represión privada, aunque ya están autorizadas
a utilizar los mismos métodos de “disuasión” que las primeras.
De esta
forma, la Universidad, hasta ahora la cuna de la ciencia, ahora se ha
convertido, merced a su mandato, en el laboratorio de la represión. (...)
Porque ahora se trata de echar a 9 trabajadoras de la limpieza y que una
empresa recompre a las demás por el 75% del sueldo que tenían hasta
ahora. Y cuando ellas quieren hablar con él, nunca da la cara. (...)
Lo sorprendente es que con la cantidad de cargos y liberaciones que este
Rector ha puesto, entre vicerrectores, directores de área, secretarios
de no se qué, encargados de no se cual, responsables de no se qué más
allá, se podría pagar durante diez años todo el servicio de limpieza con
el doble de sueldo del que tenían antes y sobraría para bajar las tasas
de nuestros estudiantes un buen porcentaje.
Y si a esto añadimos
recortar los viajes a todas partes del mundo, las comidas no en
cualquier restaurante, los actos protocolarios, los absurdos concursos
de mejora del logotipo de la Universidad, o los costosos expedientes que
inicia este Rector a costa del erario de toda la comunidad
universitaria (este año parece que ya va a uno por mes, y de los años
anteriores de su mandato ha batido todos los records).
Pero para
mantenerse en el poder es necesario un ejército de “fieles” que le
apoyen y hay que recortar por abajo. No toquemos a los de arriba, no sea
que se nos rebelen, dejen de asentir a todo en el Consejo de Gobierno y
en el Consejo Social y perdamos nuestro puesto de rector e incluso de
posible aspirante a más. (...)" (Enrique Javier Díez Gutiérrez, Rebelión, 09/05/2014)
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