7.5.14

O salimos del euro o España podría sumirse en un escenario de caos y violencia

"(...) -¿Qué significa el euro? ¿Tiene algún significado más allá de la moneda única europea?

El euro es fundamentalmente una ratonera. Una herramienta para forjar la hegemonía del capital alemán en el escenario europeo. (...)

Alemania exporta a Europa no sólo coches o lavadoras, sino todo tipo de bienes de equipo (siderometalúrgica, química, construcción naval, etcétera). En ese contexto de crisis, Alemania es capaz de producir bienes de consumo y equipo con alto grado de eficacia, pero es incapaz de generar por sí la demanda interna para absorber esa producción. 

Ahora bien, contaba con una ventaja: la periferia europea, que le proporcionaba esa demanda necesaria. Éste es el contexto económico en el que nace el euro.

-¿Consideras que el euro encarna, además de la hegemonía del capitalismo alemán, un determinado modelo económico?

La Unión Europea y el euro representan la expresión más acabada de lo que llamamos “neoliberalismo”. (...)

 La idea central es la separación de la política y la economía, núcleo duro del pensamiento económico conservador posterior a la segunda guerra mundial. Excluir al estado de la economía para consagrar la ley del más fuerte; el imperio del mercado y el darwinismo social que se reproduce en el mercado. (...)

-¿Cómo se produce, en concreto, este vaciamiento de las herramientas macroeconómicas de los estados?

Las políticas de tipos de cambio desaparecen con la supresión de las monedas nacionales. De ese modo se deroga la principal herramienta que tenían los estados para la aplicación de políticas macroeconómicas: la devaluación de la moneda. En segundo lugar, el Banco Central Europeo (BCE) asume la política monetaria de manera independiente del poder político. Se separa, así, la política monetaria de cualquier “interferencia” democrática. 

Además, se prohíbe al BCE financiar el déficit público de los estados, de modo que se les obliga a buscar financiación en los mercados financieros internacionales, a tipos más altos. Esto es lo que provoca la crisis de la deuda. En tercer lugar, la política fiscal queda constreñida por los criterios de convergencia de Maastricht (...)

 -¿Cuál es el objetivo esencial del capitalismo alemán en torno a la moneda única?

Incrementar y perpetuar su excedente comercial con la periferia europea. Además, reforzar la posición alemana en el esquema europeo como exportador neto de productos y bienes de equipo, e importador neto de demanda general. Pero lo importante es que se trata de una estrategia nacional. (...)

-¿En qué términos se expresa la dialéctica centro-periferia en el marco de la zona euro?

(...)  La relación entre centro y periferia es la consecuencia, entre otras cosas, de una estrategia de “represión salarial” impulsada por Alemania a partir de los años 90, tras la Unificación, y sobre todo a partir de 2000, con la Agenda 2010, que igualmente iba encaminada a reducir salarios.

 Se mantuvieron en Alemania los salarios por debajo del crecimiento de la productividad con el fin de potenciar la estrategia exportadora y crecer a base de superávit comerciales con el exterior. Pero la otra cara de este superávit es el déficit comercial de los países de la periferia europea, que van asumiendo posiciones dependientes que nos llevan progresivamente al subdesarrollo. (...)

-¿Cómo se aplica el modelo alemán a la Unión Europea y qué repercusiones tiene ello en los países del Sur?

(...) 
Alemania sigue una estrategia neomercantilista para crecer a base de exportaciones a costa de arruinar a sus vecinos. Hace con la periferia europea lo mismo que en su día hizo con la Europa del Este. Ha implantado un marco monetario único, donde los diferenciales de competitividad hacen que Alemania refuerce su patrón de crecimiento a base de exportaciones. 

Esto ha convertido a las economías periféricas en dependientes. Hay, además, un sector importante de la izquierda y del movimiento sindical que no ha entendido lo siguiente: la estrategia neomercantilista alemana es una estrategia “nacional”, y en la pomada están la derecha, la socialdemocracia y el movimiento sindical. Quien se sale de este consenso está condenado a la marginalidad. Insisto, es una estrategia “nacional”. Las reformas y recortes salariales más duros van a aplicarlos Schröder y los verdes.

 En contra de lo que muchas veces se dice, el problema no es Merkel sino Alemania, y la voluntad de imponer al resto del continente una estrategia económica neomercantilista. Esto tiene como consecuencia que, mientras en Alemania se acaba de bajar la edad de jubilación, en España se incrementa. O que mientras en Alemania existe un compromiso por aumentar el salario mínimo, en España se produce una destrucción de los mecanismos clásicos de negociación colectiva para hundir los salarios. 

Esto evidencia la incapacidad de las elites políticas y económicas del Sur de Europa de seguir un camino independiente para sus pueblos. Lo que Manolo Monereo, en expresión muy acertada, denomina “Vichy global”. Estas élites del Sur prefieren que otros les hagan el trabajo sucio antes que enfrentarse directamente con las clases populares.

-Descrito el panorama, ¿Qué alternativas cabe plantear?

O salimos del euro o el país podría sumirse en un escenario de caos y violencia. (...)

 De entrada, salir del euro para recuperar la competitividad y mejorar la balanza comercial del país. Y que las empresas empiecen a contratar gente. Pero sabiendo que muy probablemente ello comporte un escenario económico muy complejo, en el que podríamos destacar dos implicaciones muy importantes que un gobierno de base popular tendría necesariamente que afrontar. 

En primer lugar, que al devaluar la moneda, la deuda exterior se multiplicará y será imposible que el país pueda satisfacerla. Por eso es tan imposible que la salida del euro vaya acompañada de una segunda medida: decretar la suspensión de pagos del país, y poner en marcha una auditoría pública y democrática de la deuda en la que, además de técnicos y especialistas, participen también representantes de la sociedad civil y los sindicatos para garantizar la transparencia del proceso. 

Y todo esto al tiempo que se asegura una quita sustancial de la deuda. Además, teniendo en cuenta que España es un país muy dependiente desde un punto de vista energético, la ruptura del euro y la devaluación de la moneda puede desencadenar un proceso inflacionario en el país. 

Pues bien, se ha de asumir ese proceso, ya que si se ha de “ajustar” la economía, es preferible que haya inflación a que se produzcan recortes salariales, ya que estos afectan de manera general e indiscriminada al poder adquisitivo de las personas. Sin embargo, la inflación afecta de manera selectiva en la medida en que lo hace preferentemente sobre los productos importados. Eso deja un margen al consumidor a la hora de elegir el producto. (...)"      (Entrevista a Héctor Illueca, portavoz estatal del Frente Cívico-Somos Mayoría, Enric Llopis, Rebelión, 06/05/2014)

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