26.5.14

Por un Frente de Izquierdas

"(...) La creación un espacio socialista propio de orientación antineoliberal incorporándolo a un Frente de Izquierdas siguiendo el ejemplo francés y griego podría provocar aquí un reforzamiento y una pluralización importante del polo antineoliberal. 

Como en Francia, en Alemania y Grecia, dicho espacio sólo puede ser el resultado de un agrupamiento de votantes y miltantes socialistas, su transformación en una organización o corriente independiente y la incorporación de esta a un Frente de Izquierdas con el resto de las fuerzas antineoliberales. Este proceso ya está en marcha (http://contruyendolaizquierda.blogspot.com.es/)

  El columna del poder institucional es fundamental para enfrentarse al neoliberalismo. Ni la justificada crítica de las culturas políticas institucionales o del secuestro de las instituciones por parte de los intereses endogámicos (financieros, “clase política” etc.) debe dar lugar a engaño: la legitimidad democrática no emana sólo de la “gente” activa en las plazas o en las ONGs.  Las instituciones, tal y como  han sido diseñadas, no facilitan los cambios profundos, pero siguen siendo fundamentales para provocarlos. 

(...)   urge inaugurar ahora una nueva etapa: toca darle prioridad a la convergencia, a la construcción de una hegemonía compartida, también en alianza con los movimientos ciudadanos pero en cualquier caso frente a las dinámicas endogámicas y a la tentación de crear hegemonías unilaterales. 

Prácticamente todas estas organizaciones reconocen y apoyan la importancia de la unidad y, por ejemplo, la labor de las Mesas de Convergencia. Pero su participación en iniciativas conjuntas ha ido menguando en los útlimos meses a pesar de una retórica unitaria que todos parecen sentirse obligados a mantener. Decididamente es necesario que cambien las cosas: tanto dentro de esta columna, como en su relación con las demás.  


El formato que más se ajusta a la contrucción de una hegemonía compartida es el de la formación de una una coalición tipo “Front de Gauche” en Francia o tipo “Syrizia” en Grecia. En ella tienen que estar representadas  las dos o tres grandes tradiciones de la izquierda y, en cualquier caso, la tradición socialista debido a su particular peso en la izquierda hispana. 
También los sectores más antineoliberales de los partidos de adscripción identitaria dispuestos a desarrollar proyectos compartidos, así como sectores del ecologismo organizado, tienen un lugar en este espacio.
La incorporación a un Frente de Izquierdas no tiene que conducir a la liquidación  de  la identidad programática de las diferentes organizaciones políticas, pero en ningún caso debe debería tratarse sólo de una coalición electoral. Puede y debe generar, además, una dinámica de comunicación con capacidad de liberar recursos políticos (“sinergias”)  adicionales,  de conectar con los movimientos sociales y de ir aproximando esquemas mentales, estrategias y lenguajes. 
Una pieza a encajar aquí es la de las personas que no están, ni tampoco pretenden afiliarse a ninguna organización política, pero que sí participarían activamente en una dinámcia de Frente de Izquierdas: habría que buscar un encaje para ellas cuyo número podría llegar a ser más importante que el de la suma de todos los afiliados de las diferentes organizaciones. Otra pregunta importante es la siguiente: ¿dónde está depositada la legitimidad para decidir cuestiones peliagudas como la participación en gobiernos de coalición?  (...)

Otra pieza relacionada con esta es el procedimiento de confección de listas electorales: ¿son suficientes los consensos internos en los partidos o no saldría reforzado el bloque antineoliberal si se organizaran primarias en las que pudiera participar un grupo amplio de ciudadanos organizados y no organizados? 
 
Lo que queda descartado, en cualquier caso, es la posibilidad de ampliar el poder institucional de la izquierda antineoliberal con políticas de hegemonía única, sean del signo que sea.  (...)

Las tres columnas del poder antineoliberal son son excluyentes sino complementarias. Incluso dentro de la columna de las organizaciones políticas hay una solución realista para dejar detrás las rivalidades: la creación de un Frente de Izquierdas sobre la base de un programa antineoliberal común.
 La crisis y los deseos mayoritarios de la población no conducen automáticamente a la aproximación y la unificación de fuerzas: hay demasiados ejemplos en la historia de división en momentos en los que había que haber hecho todo lo contrario, división que sólo tras la derrota fue identificada como “suicida”.
Lo que ha sucedido en los últimos meses no es todo esperanzador en este sentido. No es suficiente con declarar la “necesidad de unidad”: hay que hacer esfuerzos concretos y continuados dándole una prioridad estratégica a la convergencia que hoy (aún) no tiene.    (...)

Esto pasa por reconocer la  necesidad mútua y la complementariedad de las tres columnas, incluida la importancia del “poder blando” que pueden desarrollar los movimientos sociales para el arrinconameinto cultural del neoliberalismo en un contexto de escasa pluralidad informativa. 
Antes que invitar de forma idealista y solemne a la “unidad”, parece más prometedor que las personas activas en cada uno de estos tres espacios con buenas relaciones y simpatías con espacios colindantes abran brechas de comunicación entre ellos, tomen la iniciativa en la organización de foros, encuentros y acciones comunes que podrían desembocar en la puesta en marcha de actos públicos unitarios dirigidos a toda la sociedad pero también a aquellos que son insensibles al dramatismo del momento y siguen tocando  el arpa en sus minúsculos espacios.
 Las Mesas de Convergencia Ciudadana y Acción Social lleva un año largo trabajando en esta dirección: sumarse a ellas  desde la autonomía de cada uno, es una forma como otra de sumarse a la única estrategia que puede salvarnos de la extensión de la barbarie: la convergencia de todas las fuerzas antineoliberales. "                (

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