"(...) El motivo
por el que los grandes lobbies eléctricos atacan a las renovables con
la complicidad del Gobierno es que las energías limpias son la única
oportunidad que tiene este país para reducir su dependencia energética
del exterior, pero también de que los ciudadanos recuperemos soberanía
en las decisiones de producción y consumo de energía.
Las energías
renovables no dependen de un combustible controlado por pocas manos sino
que es un producto autóctono, que se puede generar de forma distribuida
y con modelos de gestión más democráticos. Un modelo productivo más repartido y democrático que compite directamente con las grandes eléctricas que basan su negocio en controlar la oferta y la demanda de todo el mercado.
Los
motivos para los cuales el Gobierno justifica el decreto requieren como
mínimo que hagamos un apunte sobre cuáles son los costes reales de no
apostar por un cambio de modelo energético basado en el ahorro, la
eficiencia y las renovables.
Las primas a las renovables son
ayudas que hemos aportado para impulsar el desarrollo tecnológico de
energías renovables y que compensan el ahorro económico, social y
ambiental que representan estas tecnologías frente al resto. No se trata de subvenciones sino de beneficios al sistema en términos económicos, ambientales y sociales.
Si hacemos un balance global entre las primas a las renovables y el
ahorro que suponen es claramente positivo, calculado en unos 50.000M de
euros a lo largo de la vida útil de las instalaciones. Las energías
renovables nos ahorran miles de millones en el precio del mercado
eléctrico. Los periodos en qué más ha bajado el precio del mercado es
precisamente cuanto más viento, sol o lluvia ha habido.
Otro
ahorro económico es en términos de importación de combustibles fósiles,
ya que son la única energía autóctona de que disponemos. Es evidente el
beneficio medio ambiental que representan las renovables en la lucha
contra el cambio climático y la reducción de emisiones: entre 2008 y 2012 las renovables evitaron la emisión de 155 Millones de toneladas de CO2
valoradas en más de 2000M de euros.
Igual que en términos de empleo:
este sector es fuente de generación de empleo y riqueza que se queda en
el territorio.
Pero el PP no quiere abordar los auténticos retos
que tenemos como país y como planeta. Y decide en la misma semana hundir
a las renovables mientras autoriza prospecciones en el mediterráneo,
promueve el fracking como alternativa o amenaza con alargar la vida útil
de las centrales nucleares. Tecnologías todas ellas peligrosas, sucias y
mucho menos rentables en todos los sentidos. (...)
Este decreto tiene mucha letra pequeña que favorece esas
consecuencias perversas desde el punto de vista económico y democrático,
ya que desincentiva las horas de funcionamiento de muchas instalaciones
y sobre todo, tal y como la propia CNMV ha reconocido, no habrá nueva
inversión renovables en muchos años.
Durante el 2013, cada día se han
perdido 3 puestos de trabajo en el sector eólico. Desde el 2010 se han destruido más de 30.000 empleos en el conjunto del sector renovable.
Lo
más paradójico es que mientras la principal riqueza energética de
España radica en nuestro sol y viento, el Gobierno se empecina en poner
trabas a su futuro mientras pone una alfombra roja a los lobbies como
Repsol o Shale gas para que perforen nuestro subsuelo marino y terrestre
en busca de los últimos resquicios de combustibles fósiles. (...)" (Laia Ortiz – La Marea, en Attac España. 24/06/2014)
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