"La semana pasada se cumplió el primer aniversario de la ley anti-desahucios
aprobada por el actual Ejecutivo.
En un contexto creciente de
suicidios, de presión de la calle y de la ciudadanía, el gobierno se
sacó de su chistera, esa que han ido tejiendo los distintos lobbies y
grupos de presión patrios, una ley cuyo objetivo era acallar el clima de
tensión social creciente.
Era un ejemplo paradigmático de lo que es
nuestro país; un engaño más, el enésimo, parecer que hacían algo, pero
dejando todo igual.
Quien la promulgó no lo hizo pensando en mejorar
las condiciones de vida de cientos de miles de familias absolutamente
devoradas y empobrecidas por una crisis de la que no tenían la culpa.
Fue dictada por esa gerencia bancaria incompetente e insolvente que
inundó de deuda a los distintos sectores productivos sin ningún tipo de
control del riesgo.
Además también presionó lo suyo la opinión
“cualificada” del Banco de España, ese mismo que hizo una absoluta dejación de responsabilidad permitiendo la mayor burbuja inmobiliaria de la historia.
Había dos posibilidades de actuación razonable. O bien promulgar la dación en pago
para el caso de la primera residencia; o, alternativamente, en su
momento, haber promovido una reestructuración y reducción notoria del
tamaño del sistema bancario patrio a costa de gerencia y acreedores,
acompañado de condonaciones de deuda (modelo de rescate bancario sueco).
Pero volvieron a actuar los de siempre. Los voceros políticos,
económicos, y mediáticos empezaron a bramar en voz alta. “Si se aprueba
la dación en pago será el fin del mundo, habrá inseguridad jurídica, se
encarecerán las hipotecas futuras y se agravarán aún más las cuentas de
la banca” decían. Y de ahí esa inútil ley que promulgaron.
Resulta sarcástico. Llevamos ya tirados a la basura entre fondos de reestructuración bancaria (FROB), banco malo SAREB, esquemas de protección de activos (EPAs), avales bancarios
y demás engendros más de 200.000 millones de euros. Se trata de una
deuda pública absolutamente ilegítima.
¿Cómo alguien osa hablar de las
consecuencias negativas de la dación en pago y/o de las condonaciones de
deuda? ¿Bajo qué criterio moral se atrevían a hacer semejantes
manifestaciones?
Pero la felonía aún era más sutil. La ley anti-desahucios incluía un código de buenas prácticas para la banca.
¡Que no! Cuando la avaricia guía el comportamiento y actuación de una
gerencia no hay autorregulación que valga. Sólo funciona una supervisión
profesional que anticipe y evite los desmanes.
Un año después de la entrada en vigor de la ley anti-desahucios, los
bancos se quedaron con 50 mil viviendas más. De ellas, casi 40 mil eran
la primera residencia, el hogar de una familia. Y sólo en un tercio se
aplicó la dación en pago, es decir, que en unos 26 mil casos
aproximadamente se perdió la casa y se truncó el presente y el futuro de
esas familias. Además de estar a la intemperie, los desahuciados siguen
debiendo la hipoteca.
Las élites financieras y sus brazos políticos se han vuelto a “mofar”
de la ciudadanía. Hasta el candidato conservador a la presidencia de la
eurocámara, Jean Claude Juncker, mostraba su estupor
por esta situación.
"No tengo que inmiscuirme en la legislación que se
aplica en España pero quedé sobrecogido al ver como se hacía. Nunca he
entendido que la ley española diga que cuando pierdes tu casa debes
seguir pagando los intereses contraídos. En mi país, en Luxemburgo esto
no es así. Y no debe ser. Quisiera que esto cambie pero no es
competencia europea".
¡Es competencia del gobierno español que modificó
hace dos años la ley, esa misma que no habían tocado ninguno de los
gobiernos anteriores! (...)
Algunos ingenuos pensaban que aquellos se embarcaban en una política de
rescate de las deudas de los bancos privados, al menos eran sinceros,
que realmente trataban de arreglar las cosas a favor de la ciudadanía en
general.
La realidad es bien diferente. Ahora queda terriblemente claro
que banqueros, políticos, y expertos, ninguno de ellos, tiene la menor
intención de estar al lado de la ciudadanía en todo aquello que se nos
está imponiendo. Prometieron que el reparto sería equitativo. La realidad es bien distinta, se trata de la enésima mentira." (Juan Laborda, blog, Vox Populi, 21/05/2014)
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