25.6.14

Las asambleas de parados y precarios en Asturias

"(...) Cada jueves, la Asamblea de Gijón se reúne en la Casa Sindical y trata los avances de la semana, organiza próximas acciones e intenta echar una mano a aquellos que solicitan ayudas sociales de la Administración. 

 Pero uno de los principales objetivos de estas asambleas es la constitución de proyectos cooperativistas. El que funciona desde el principio es el cultivo de huertos ecológicos. Uno de ellos, situado en la parroquia gijonesa de Vega, ya cosecha y vende guisantes, fresas, lechugas, calabacines, tomates y otras frutas y hortalizas. Trabajan en esta tres personas, pero aspiran a aumentar el número de tierras, animales y personal, si la iniciativa prospera.

Aunque las asambleas hayan surgido en Gijón y estén relacionadas con la Corriente Sindical de Izquierda (las reuniones en cada ciudad acostumbran a celebrarse en el local del sindicato), las del resto de ciudades asturianas funcionan con independencia entre sí. 

Iván, de la Asamblea de Oviedo, afirma que “aunque utilicemos un nombre y un logotipo similares somos bastante autónomos. Aun así, una vez al mes solemos hacer un encuentro entre todas las asambleas.”

En la asamblea de la capital asturiana se reúnen los miércoles y ofrecen servicio jurídico sin coste, disponen de un banco de alimentos y destacan por sus denuncias de la precariedad laboral que realizan en los mismos centros de trabajo. 

“Organizamos también un comedor gratuito en el que nos reunimos distintos grupos para establecer relaciones y organizar otras acciones sociales”, comenta Usca, una de las chicas más comprometidas del colectivo. Pero con el desalojo del Centro Social La Madreña, donde lo habían ubicado, han tenido que suspender este comedor.

A menudo se cree que sólo pasan por dificultades aquellos que están desocupados y la atención se centra en los parados. Por ello, las asambleas no quieren desatender otro de los problemas laborales más preocupantes en la actualidad: el precariado. En la Asamblea conjunta de Siero y Noreña, la última en constituirse, es algo que ven con cierta alarma. 

Mario cuenta que en ambos concejos “encontramos que cada vez hay más desempleo y más necesidad de prestaciones sociales, pero la cobertura social no deja de bajar. También vemos con mucha preocupación que la gente que encuentra un empleo es de muy baja calidad. Son personas que trabajan pero que aun así están cerca del umbral de la pobreza. Eso es lo más preocupante”.

Sin embargo, hay ocasiones en que son más las ideas y propuestas que los asistentes a las reuniones. “Tendría que haber mucha más gente”, sostiene David, de la Asamblea de Oviedo y trabajador en los huertos de este concejo. “Somos pocos para los parados y precarios que hay”.

La dificultad de movilizar a los parados

Y es que el número de asistentes a las asambleas semanales no suele pasar de las 20 personas en la de Gijón, así como en la de Siero y Noreña. En la de Oviedo acostumbran a ser una decena, en su mayoría jóvenes, y en Avilés las reuniones están suspendidas temporalmente, en beneficio de otras actividades en el sindicato. Pero esta modesta afluencia puede tener su explicación en las dificultades propias de los desempleados para movilizarse.

El paro se suele vivir casi siempre como un fracaso personal y como algo individual: es tu problema. Tú eres el que no encuentra trabajo, tú eres el que fracasa, el que no se formó bien o el que no se desenvuelve en las entrevistas de trabajo”, explica Rubén Vega, profesor de la Universidad de Oviedo especializado en el movimiento obrero en Asturias. 

Según su visión, la dispersión de los parados como colectivo y el supuesto carácter temporal de su situación laboral hacen que el desempleo se viva como un problema propio. Esto puede causar estragos en la autoestima y lleva al derrotismo y a la indefensión, pero no a la movilización.

 “Lo que hacen los movimientos de parados es justamente cambiar esa clave: no, esto no es un problema individual, es un problema social y hay que vivirlo de forma colectiva. Y además es un problema político, hay que protestar”, sostiene el historiador. (...)"            (La Marea, 25/06/2014)

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